Los Sistemas Productivos Locales de Innovación en Brasil: aprendizaje y desafíos
Por Carina Fichard
Sciences Po, Instituto de Estudos do Trabalho e da Sociedade
El concepto de innovación, tal y como fue definido por Schumpeter, abarca mucho y de ninguna manera puede reducirse a la innovación tecnológica o a fenómenos intra-empresariales, sino que también incluye el ambiente de negocios y las formas de organización sistémica, territorial y social. Por lo tanto, las Micro y Pequeñas Empresas (MPEs) latinoamericanas y brasileñas, aunque muchas veces no cuenten con fuerte valor tecnológico ni con gastos de Investigación y Desarrollo (ID), sí se emparientan con una clara manifestación de la innovación en la medida en que se organizan de manera espontánea en Sistemas Productivos Locales (SPLs o APL - Arranjos Produtivos Locais). Aunque tengan el mérito de existir y de contribuir positivamente al desarrollo territorial, todavía queda mucho por hacer. ¿Cuáles son los principales desafíos a los que han de enfrentarse las políticas públicas para entender qué está en juego y apalancar esas iniciativas innovadoras genuinas?
En Brasil, los APLs nacieron casi siempre de la organización espontánea y creciente de MPEs, incluso de emprendedores informales. Así, les incumben ahora a las autoridades públicas y para-públicas apalancar esas iniciativas locales. De hecho, los SPLs, así como los Territórios da Cidadania lanzados en 2008 se inscriben en un contexto de rehabilitación del concepto de desarrollo territorial, marginado durante las últimas décadas. Más allá del desarrollo de un solo sector de la economía, de una ciudad o estado, la perspectiva sistémica de los SPLs alcanza una multitud de actores – empresarios de diversos sectores y de diversos tamaños.
Así cabe interrogarse: ¿la intervención pública es necesaria para regular los APLs? ¿Porqué? Cuál es el modo más eficaz de intervención? Más que crear o organizar SPLs parece ser más eficaz incentivarlos y remediar los fallos de mercado, principalmente mejorando el ambiente de negocios, a través de incentivos y servicios institucionalizados adaptados a las demandas de las MPEs. Se trata asimismo de limitar las numerosas barreras para que se pueda expresar la creatividad de los empresarios y desarrollar sus negocios aprovechando las interacciones innovadoras proporcionadas por los SPL más logrados, lo que, al fin y al cabo, contribuye al desarrollo territorial y social.
En Brasil, se observan los mismos fallos en la oferta y la accesibilidad a servicios financieros y de asistencia técnica que para el conjunto de las MPEs pese a que dicha oferta sea amplia.
Aunque exista un abanico de instituciones públicas y privadas dedicadas al crecimiento de las pequeñas empresas como el SEBRAE (Serviço Brasileiro de Apoio as Empresas), ONGs, universidades con incubadoras de empresas e instituciones de microfinanzas, la dificultad de acceso a un crédito productivo y la falta de capacitación de las MPEs para financiar y gestionar sus actividades productivas e innovadoras es todavía un problema crónico. El caso de las consultorías proporcionadas por el SEBRAE ilustra este hecho. Según el proprio SEBRAE, en 2007, un 45% de las MPEs de la muestra no buscó recurrir a ningún tipo de consultoría y que tan sólo un 17% la buscaran en el SEBRAE. Cualquier charla con un microempresario permite entender porqué el servicio no es satisfactorio ni democrático: se ofrece consultoría y no asesoría. ¿la diferencia entre ambos? El costo. No mencionamos acá otros factores obvios como la dificultad para un microempresario informal residente de una favela y que, muchas veces, no llegó a terminar el nivel primario de educación, de viajar hasta el centro de la ciudad y atreverse a pedir ayuda en la gestión de su negocio.
Problemas de costo, de visibilidad, de adecuación de las capacitaciones se suman a problemas de escala como bien lo demuestra el sistema de las incubadoras de empresas. En Brasil existen más de 226 incubadoras que acogen un 57% de empresas de base tecnológica, 29% de empresas con actividad tradicional y el 14% restante de empresas mixtas. Para medir mejor en qué medida incubadoras, tal y como existen hoy día, fallan en incluir las potencialidades de aquellos microempresarios con un nivel inferior de capital humano, basta con presentar el perfil de los empresarios presentes en las incubadoras: varones, entre 26 y 35 años con estudios completos de tercer grado, formados en informática, ingeniería o administración de empresas. El estudio revela que un 42% de estos empresarios se formaron en la enseñanza superior, dentro de los cuales un 12% tiene título de doctorado o maestría mientras que lo esencial de los empresarios informales ni han terminado el instituto. Por lo tanto, es imprescindible que las incubadoras, tal y como los proveedores de servicios financieros, se fijen y lleven a cabo objetivos de downscaling hacia las microempresas informales que, en un estado como el de Rio de Janeiro, constituyen lo esencial del dinamismo empresario de la región.
Estos desajustes, que muchas veces proceden de la falta de análisis profundizado de las especificidades de las MPEs se reflejan también en las políticas de apoyo a los SPLs. No cabe duda que los miembros de los SPLs son MPEs, pero como subrayado en la introducción del presente trabajo, la principal característica de los SPLs es el capital social y la integración entre los entes del sistema. Si las políticas de fomento no toman en cuenta este hecho fundamental y tratan los miembros de SPLs como cualquier otra MPE, se corre el riesgo de hipotecar efectos positivos de las medidas tomadas como lo ejemplifica el caso expuesto a continuación.
Un ejemplo representativo de los logros y desafíos de los APLs en Brasil es el del SPL de Rua do Uruguai e entorno en Salvador de Bahia. Esa zona de exlcusión social presenta potencialidades tales como tasas altas de creación de MPEs, base comunitaria organizada, convergencia de acciones institucionales y vocación natural para el sector de confección. El SPL nació de manera espóntanea por las características naturales de la zona, a saber una concentración de trabajadoras poco cualificadas pero muchas veces con experiencia previa en el sector de la confección pues aquella zona solía ser un centro de grandes industrias del sector textil que cerraron en los años 80 y 90. En esa zona se concentran aproximadamente 341 empresas del rubro (un 20% del total de la Bahia) entre las cuales los 246 puntos de venta de ropa del Shopping Center Bahia Outlet Center. Además, existe un mercado amplio y poco atendido por las empresas locales (en 2005, sólo un 20% de las prendas compradas en Salvador provenían del estado de la Bahia). Por lo tanto, existe un proyecto económico coherente y pre existente que el centro comercial Bahia Outlet Center, principal canal de distribución de la región, se ha comprometido a apoyar en el marco de sus políticas de respondabilidad social. El fortalecimiento del SPL se integra además en el marco del más amplio programa de Recualificación de la Península de Itapagipe, superponiendo así, aunque de manera menos afirmada, objetivos de desarrollo social y territorial.
No cabe en el marco de presente trabajo recalcar todos los programas de apoyo, capacitación, financiación implementados en ese SPLs, pero vale mencionar que han sido numerosos y orientados en su mayoría hacia un mayor nível de producción y de cuotas de mercado, un apoyo a la exportación.
Lo que resulta más acertado es hacer hincapié en los límites de la integración de los miembros del SPLs y de sus externalidades positivas, límites demostrados por varios trabajos de campo
-Falta de integración horizontal.
Dado que las empresas miembros tienen un perfil muy parecido entre sí, no ha emergido hasta ahora una empresa-áncora que pueda asumir un papel motor en la administración y la mobilización para liderar la integración horizontal en red. Si bien formalemente no existe ninguna gerencia común debido a un conflicto de interés entre Sindinvest (sindicato de las industrias del vestuario de Salvador) y la gestión de una líder local de la Rua do Uruguai, en los hechos, el liderazgo se ejerce informalmente tanto por el uno como por el otro. Esta situación desemboca en la pérdida de ventajas intrínsecas a los SPL tales como mejores precios y condiciones en la adquisición de materias primas (central de compra), posibilidad de vender a distribuidores en mayor cantidad y a un precio mejor, crear una marca común para incrementar la visibilidad de los productos y presentarlo en ferias de moda así como de compartir tecnologías (diseños, softwares de diseño y de gestión...)
-Falta de integración vertical.
Como mencionado anteriormente, para que las MPEs miembros de un SPLs puedan fortalecer su posición en un dado sector de actividad, cabe reforzar los vinculos con todos los actores del mismo desde los proveedores hasta los distribuidores. Ahora bien, cada miembro del SPL compra la materia prima por su cuenta y los miembros tienen en común la dependencia hacia la importación de hilos de los estados del Sur y del Sureste de Brasil pues el estado de Bahia no cuenta con ninguna indústria de transformación de hilos. A lo largo de la última década, la implantación de dicha indústria en las vecindades de la Rua do Uruguai es repetidamente presentada por los observadores y gestores de proyectos como o que debería ser una prioridad de las autoridades públicas.
-Desfase entre los fallos existentes en el funcionamiento y el enfoque de las políticas públicas y para públicas.
Los programas del SEBRAE y organismos internacionales apuntan sobre todo a abarcar todas las MPEs de confección de Salvador y tiene como objetivo el desarrollo de la exportación y, de ninguna manera una mayor integración del SPL. Por abarcar a todas las MPEs del sector y no sólo los del territorio de Uruguai, se diluye el impacto territorial que pudieran tener las medidas de financiación específicas y de capacitación. En la medida en que el desarrollo territorial nunca ha sido un objetivo central, fragmentación y dispersión son notables así como el escaso impacto constatado por los propios integrantes des SPL en la región. Sin embargo, la zona de la Rua do Uruguai cabe en la lógica de desarrollo territorial mencionada anteriormente pues el territorio incluye la favela llamada de Alagados (parafitos) una de las más grandes y más necesitada desde un punto de vista de la renta y de las condiciones sanitarias.
En resumidas cuentas, el breve análisis del SPL de la Rua do Uruguai en Salvador (BA) confirma que la vocación natural de un territorio para un sector, la concentración de empresas y un mercado amplio no bastan para que un SPL se pueda desarrollar en condiciones satisfactorias. Es imprescindible además potencializar y fortalecer el segmento para asentar ventajas comparativas más duraderas y recordar siempre que el impacto procede del enfoque y de la profundización del capital social. La dilución de políticas a una escala demasiado amplia así como el apostar por apoyar las MPEs como si no formasen parte de un APL reduce o hace invisibles los impactos territoriales en vez de apalacancarlos. Es valioso recordar siempre que si bien las mejoras en términos de capacitación, acceso a servicios financieros, reformas fiscales y jurídicas son las que se recomiendan para cualquier pequeña empresa, en el caso de las SPLs además, lo que más valor crea son las complementariedades entre todos los actores de un sector así como las economías de escalas externas que esos sistemas pueden proporcionar. Al fin y al cabo, en esto reside la innovación.
Referencias:
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