h

 

a

 

u

 

a


a



 

¿Qué tipo de innovación existe en América Latina?

 

Por Jeff Dayton-Johnson

Jefe de la Oficina para América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

 

 

 

¿Qué tipo de innovación existe en América Latina y el Caribe? ¿Cómo la innovación allí ayuda a la calidad de vida de las personas? Y, ¿qué podría hacerse para incrementar tanto la tasa de innovación como su contribución para el bienestar de los habitantes? Estas son las cuestiones fundamentales que necesitamos responder si queremos entender mejor la creación de riqueza en América Latina.
La OCDE es la que de alguna manera escribió el libro sobre innovación – el ampliamente utilizado “Manual de Oslo” que establece los estándares para definir, medir y monitorear la actividad innovadora en la economía. Innovación, definida en el Manual, puede significar muchas cosas, pero todas tienen que ver con poner una nueva idea en la práctica. La idea puede ser un nuevo (o significativamente mejorado) bien o servicio, pero también puede ser una nueva manera de comercializar bienes y servicios, o una nueva manera de organizar la forma de trabajo.


 Pero, por su propia naturaleza, innovación es difícil de definir precisamente porque  está en constante mutación. La manera en que las ideas son puestas en práctica cambia en la manera que la economía global cambia. Y, tan importante como ello, es la manera en cómo las ideas son puestas en práctica que varía de un lugar a otro. La economía de la innovación en América Latina y en otros mercados emergentes seguramente diferirá en muchos aspectos con la economía de la innovación de los países OCDE de altos ingresos.


 Ahora más que nunca es crucial que entendamos mejor los determinantes del crecimiento económico en la región. Luego de décadas de crecimiento económico débil, América Latina ha disfrutado recientemente de algunos años de bonanza – aunque ahora nuevamente, en el actual clima de crisis financiera global, pareciera que el crecimiento será nuevamente decepcionante por algún tiempo. Entonces es preciso entender mejor cómo la innovación contribuye al crecimiento en la región – y cómo podría contribuir aún más.


Aún más importante, y de alguna manera diferentes a los motores del crecimiento, es desentrañar los motores del desarrollo: la mejora del bienestar, que no es la misma cosa que el crecimiento. En el caso particular de América Latina, una región todavía marcada por altos índices de pobreza, de desigualdad y de exclusión social, la pregunta excluyente es que hacer –o que se podría hacer - con la economía de la innovación en América Latina para mejorarle la vida a los que están abajo en la pirámide social. Responder a esta pregunta requiere mirar bien de cerca a las innovaciones llevadas a cabo por las personas de bajos recursos – en la economía informal, en las pequeñas y medianas empresas, en la sociedad civil, y aún en la relación entre los ciudadanos y sus estados.


 Entendiendo las conexiones entre innovación por un lado, y crecimiento y desarrollo por el otro, requiere que entendamos las diferencias en el funcionamiento de los “ecosistemas de innovación” en los países de mediano y en los de ingresos altos. Hay un ecosistema de innovación de “alto ingreso” llevado a cabo por hombres y mujeres vestidos de guardapolvos blancos en laboratorios, con oficiales de patentes y directores de proyectos decidiendo sobre el gasto en I&D. Pero también existe un ecosistema de innovación de “país en desarrollo” donde las ideas para el ahorro en costos o el aumento en la productividad son puestas en práctica, aunque esto no casi nunca se lleve a cabo en laboratorios u oficinas de patentes ni en universidades. Utilizando la medida de los ecosistemas de innovación de los países de alto ingreso (como por ejemplo basarse en el número de patentes o en la actividad I&D formal) no alcanza a detectar la actividad innovadora que está sucediendo en un país en desarrollo.


Es cierto que muchos países latinoamericanos poseen características de ambos tipos de ecosistemas de innovación, y con el tiempo probablemente harán una transición hacia un modelo más parecido a los de ingresos altos: de hecho, los ecosistemas de algunos países ya lo son. En la región varía mucho de país en país la presencia relativa de un modelo u otro.


Es por ello que nuevas formas de medir y nuevos conceptos son necesarios para monitorear y analizar la innovación en América Latina y en otros países de ingresos medios. Con ese objetivo, la OCDE – en conjunto con INSEAD y la Fundación Telefónica – está construyendo una base de datos para medir los inputs y outputs de los sistemas de innovación. Los activadores son los componentes que hacen a una economía propensa a la innovación: la naturaleza y la calidad de las instituciones públicas, el ambiente de negocios, las tecnologías de la información y comunicación y otras infraestructuras, la facilidad con la que el conocimiento es transferido… El desempeño innovador de un ecosistema de innovación incluye nuevos productos y procesos. Una conexión clave entre los activadores y el desempeño es la capacidad adaptativa de una economía y su nivel de capital humano.


 Una manera de entender las diferencias entre los sistemas de innovación de  ingresos altos y de países en desarrollo es que la relación entre activadores y desempeño es diferente en ambos casos. En América Latina, puede suceder que la innovación ocurra precisamente porque los factores que favorecen la innovación en economías de alto ingreso – alta demanda de consumo, buena infraestructura de transporte, fuerza de trabajo capacitada – no abundan. Mucha de la innovación en los países en desarrollo es justamente sortear todos esos cuellos de botella. La difusión e impacto de las telecomunicaciones en gran parte del mundo en desarrollo puede ser interpretado con esa lente. Por ejemplo la telefonía móvil que sustituyó la falta de una red de telefonía fija, y hasta algunas veces sustituyó a la mala infraestructura de transportes y financiera. De alguna manera, los países con mayor perspectivas a experimentar un crecimiento explosivo en telefonía móvil son aquellos con los “peores” indicadores de infraestructura.

Hay muchas diferencias entre los ecosistemas de innovación de ingresos altos y el de países en desarrollo. Por ejemplo si considerando la abundancia de científicos investigadores, que son los que favorecen la innovación en países de ingresos altos. Si mucha de la actividad innovadora tomara la forma de adaptar nuevas ideas desarrolladas en países de alto ingreso – a veces de maneras que son radicalmente diferentes al uso que originalmente se le intentaba dar – luego no queda claro si realmente más científicos significan mayor innovación: quizás lo que necesitan los países en desarrollo son más “adaptadores” de ideas.


Con herramientas cuantitativas que permitan un monitoreo más preciso del éxito relativo de los ecosistemas de innovación, y de la transición de un modelo al otro, podremos proveer otra clave para desentrañar el enigma de la creación de riqueza en América Latina.  

 

 

Feed RSSWebmail