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Innovación y Desarrollo Local en Latinoamérica: El Caso Mendoza

 

Por Jorge Giunta.

Tecnólogo dedicado a la consultoría de empresas e instituciones en gestión de la innovación y la tecnología; ex docente universitario y funcionario público; actualmente a cargo de la Presidencia de la Asociación de incubadoras, Parques y Polos Tecnológicos de la República Argentina - AIPYPT.

 

En Mendoza el 98% del tejido industrial es Pyme y los procesos de innovación son singulares: están basados en la fortaleza de sus recursos humanos, formados en las universidades públicas y privadas locales. Se debe tener en cuenta que es la región metropolitana argentina de mayor relación de  Universidades por número de habitantes después de Buenos Aires; a este fenómeno debe sumarse el spin off de técnicos y gerentes de alta calificación provenientes de la treintena de grandes empresas industriales radicadas productivamente en la región, atraídos por la alta calidad de vida y el buen clima de negocios imperante en la Provincia.

Del clásico modelo de desarrollo basado en la sustitución de importaciones que caracteriza a países latinoamericanos como Brasil y Argentina, descripto por diversos autores, la dinámica de algunos aglomerados productivos en Mendoza han tenido que ver con la innovación y la internalización, es decir con un  desarrollo local endógeno.

 

Posteriormente al estallido de la crisis argentina del 2001/2002, este proceso se ha consolidado y caracterizamos a un significativo número de Pymes  “eficientes” o ”aptas”, que aún en el marco de ineficiencias de la competitividad sistémica imperante, han consolidado incrementos de la competitividad empresarial basados en que las empresas compiten no sólo ganando dinero sino desarrollando en el tiempo capacidades que les permiten innovar sus productos y sus procesos, las que son fortalezas dinámicas. En este proceso han tenido y tienen un importante rol instituciones locales entre las que mencionaremos el Instituto Industrial, Tecnológico y de Servicios (IDITS) y Pro Mendoza.

 

Analicemos a Fundación Pro Mendoza. Su exitoso modelo de gestión público privada lleva más de una década, es considerado un referente a nivel nacional y ha generado un significativo impacto en las exportaciones e internalización de las Pymes mendocinas. Es decir, ha sido junto con adecuadas políticas públicas copartícipe del incremento de las exportaciones no solo en volumen sino en el valor agregado de las mismas. Sus recursos humanos se han reubicado laboralmente en el medio local, habiéndose convertido en empresarios de servicios para la actividad exportadora o bien en cuadros gerenciales.

 

IDITS creado en 2003, ha reclutado recursos humanos altamente capacitados y grupos de gestión desarrollados a partir de programas locales como Promoción Empresarial llevado a cabo entre 1996/1999. Sus líderes provenían de equipos de trabajo formados en la gestión de la Universidad Nacional de Cuyo. El principal antecedente del programa mencionado fue el Plan de Innovación Empresarial, producto de un proyecto de Cooperación Internacional con el Centro Tecnológico de Madrid CETEMA, consistente en el análisis de las condiciones competitivas de las Pymes locales. Lo anterior permitió la formación de recursos humanos que nutrieron a las empresas e instituciones como el IDITS, las unidades de gestión tecnológica de las Universidades y de las unidades de vinculación tecnológica. El programa mencionado funcionó como una verdadera incubadora de empresas virtual al asesorar en diversas temáticas a 2.500 Mipymes y promover 28 grupos asociativos.

 

El protagonismo del sector privado ha sido fundamental, su participación se concreta a través de sus cámaras gremiales empresarias tanto sectoriales como regionales, generando por un lado la agilidad típica de las organizaciones privadas y por otro lado imprimiendo a estas instituciones una inercia que permite amortiguar o lisa y llanamente evitar stop – go en las políticas públicas de desarrollo generadas por los funcionarios de turno.

 

Analicemos un par de aglomerados productivos: paradigmático ha sido el proceso innovativo de la última década en la vitivinicultura, que ha permitido un fenomenal salto de competitividad; una expresión cuantitativa es el crecimiento de las exportaciones provinciales de vino que en valor FOB pasaron de un promedio de U$S 127 millones en el periodo 1998/2003 a U$S 551 en 2008, de los que más del 85% es vino embotellado; además importantes inversiones en bodegas y viñedos tanto de inversores nacionales como internacionales muestran esa tendencia: la misma se expresó en enología, viticultura e innovaciones en toda la cadena de valor, provocando un proceso tan vigoroso que en una década la microrregión Valle de Uco se transformó definitivamente. Este proceso virtuoso  permitió que Mendoza fuera incluida en 2005 como miembro pleno de Great Wine Capitals junto a Bilbao-Rioja, Bordeaux, Florencia, Porto, Melbourne, Napa Valley y Cape Town.

 

Otro caso a considerar es el de las empresas locales de Software y Servicios Informáticos SSI, las Pymes que lideran la industria local están fuertemente internacionalizadas y responden a un modelo de desarrollo endógeno, ya que a diferencia de la vitivinicultura en la que las inversiones externas fueron importantes, en el caso de las ESSI las inversiones extranjeras han sido casi nulas, y por lo tanto sin la presencia de grandes actores internacionales que  invierten en el cono sur de Latinoamérica: como son los casos de Valparaíso y Santiago (Chile), Córdoba y Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay) por nombrar los más significativos. Es relevante el aporte de este aglomerado al PBG, exportaciones y generación de empleo de alta calificación.

 

Un indicador de éxito cuantitativo es la última convocatoria del Fondo Tecnológico Argentino realizado recientemente, donde de los casi 300 proyectos de innovación tecnológica presentados a nivel país, 10% provienen de Mendoza. Teniendo en cuenta que participa del 4% del PBI argentino advertimos una cultura empresarial en términos de innovación por encima de la media nacional.

 

Finalmente consideremos el Concurso Mendoza Innova 2008 del IDITS, actualmente en evaluación con unos cincuenta postulantes. También la excelente convocatoria obtenida por el Fondo de Transformación y Crecimiento, agencia provincial de financiamiento, que en octubre 2008 ya  desatada la crisis financiera mundial, convocó a empresarios con proyectos de Innovación Tecnológica y 42 Pymes postularon para competir por esos fondos que el Gobierno Provincial asigna en préstamos a tasa cero. Ambos programas están dirigidos a premiar la innovación, en el primer caso con premios en efectivo y en el otro los ganadores acceden a financiamiento de hasta               $750.000 a tasa cero, por períodos de hasta diez años para amortizar el capital.   

 

Podemos concluir que el foco debe estar puesto en la creación de empresas de base tecnológica; que el sistema local de innovación tiene particularidades, es perfectible y sus redes promueven la asociatividad y la innovación productiva; participan algunas empresas, el gobierno provincial, las instituciones de I + D + i y casi una decena de ONGs que surgieron en los últimos quince años (hemos descripto un par de ellas). Oscar Salomone ex Director General de una de ellas considera que son un bien social de la sociedad mendocina, sugiriendo que se las resguarde, sostenga y recree permanentemente.

 

 

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