La Crisis Política en Honduras: Reflexiones en torno a los Golpes de Estado en América Latina
Por Carlos Rojas Huerta
América Latina durante todo el siglo XX fue un espacio geográfico en el cual se desarrollaron numerosos procesos de inestabilidad política, donde los golpes de Estado eran uno de los recursos más utilizados por las clases dominantes cuando se les agotaban los recursos de dominio constitucional y democrático para derrocar el gobierno que ejercía el control. Curzio Malaparte, periodista y escritor italiano, señalaba que el golpe de Estado no era otra cosa que un “recurso de poder cuando se corre el peligro de perder el poder”.
Un dato que comprueba esta premisa es que hacia 1968, el 62% de Latinoamérica, África, Medio Oriente y Asia Sudoccidental estaban bajo el mandato de dictaduras militares. Dentro de este escenario, la región latinoamericana se destacaba porque la mayor parte de sus gobiernos habían sido intervenidos mediante el recurso del golpe de Estado, comparado con otras regiones cuya inestabilidad era el resultado de revoluciones sociales y políticas, guerras, aparición/desaparición de Estados, entre otras causas. Es por eso que en América Latina, el golpe de Estado es un recurso casi institucionalizado de la dinámica política de los Estados durante todo el siglo XX, ya que si hacemos un recuentro documentado de los pronunciamientos militares, entre 1902 y 2002, de un total de 25 países, comprobaremos que el resultado serían 327 golpes de Estado, es decir cada 3,5 meses se daría un caso de golpe de Estado en América Latina, incluyendo aquellos países en que se daban mandatos militares de corta y de larga duración. Es por eso que la referencia a los procesos de inestabilidad política producidos en América Latina producto del recurso del golpe militar se hacía más presente con la actual crisis que vive Honduras.
En el caso del golpe de estado militar que afectó el pasado 28 de junio a Honduras, donde el presidente (elegido democráticamente), fue derrocado y deportado del país, fue una imagen muy recurrente en América Latina durante todo el siglo XX.
Analizaremos a continuación la crisis en Honduras, reflexionando a través de este caso los golpes de Estado que se produjeron en América Latina durante todo el siglo XX.
Respecto a los orígenes del golpe de Estado en Honduras, resulta un ejercicio interesante el señalar que Manuel Zelaya ganó democráticamente las elecciones presidenciales que lo llevaron a asumir el poder en enero del 2006, por un período de 4 años, donde la Constitución de Honduras –aprobada en 1982- no aprueba la reelección del Presidente de la República. Manuel Zelaya intentó participar del proceso eleccionario del siguiente período, ya que pensaba que podía ser reelecto, de manera que quería modificar lo contemplado por la Constitución hondureña respecto a la reelección presidencial, proponiendo celebrar el día 28 de junio a las 07:00 a.m. un referéndum o “consulta popular” para tratar de reformar la Constitución y de esta manera permitirle ser reelecto.
Dicha decisión de Zelaya tuvo la férrea oposición por parte del principal Partido Opositor, el Partido Nacional, que está representado además en el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y el ejército. Al declarar como ilegal el referéndum propuesto por Zelaya, el Congreso y el ejército toman el poder, a través del secuestro y deportación de Zelaya.
El Congreso de Honduras anunciaría que Roberto Micheletti, presidente de ducha corporación, asumiría el cargo como presidente provisional hasta la celebración de los comicios presidenciales en noviembre de 2009. La Corte Suprema de Justicia a través de un comunicado declararon haber destituido a Manuel Zelaya, pero sin presentar a ningún candidato al mandato provisional y también corroboraron su apoyo al ejército hondureño de recurrir al uso de la fuerza para la destitución de Zelaya, afirmando que la revuelta militar era acorde con la Constitución del país.
Podríamos señalar que la crisis política de Honduras se debe al primer golpe de estado militar con éxito durante los últimos 20 años de la historia política de América Latina y además puede considerarse como un proceso enmarcado dentro del ataque lanzado por una derecha política en contra de una izquierda, siendo objeto de las condenaciones por parte del gobierno de Venezuela –representado por Chávez- y otros países latinoamericanos así como de la Unión Europea y Estados Unidos.
Existe una opinión generalizada de que el golpe de Estado será efímero. Por una parte, están quienes creen que el actual gobierno de facto de Micheletti no se legitimará tanto a nivel nacional como internacional.
A nivel internacional existen organismos como Naciones Unidas, OEA o Banco Mundial, que han señalado a través de sus principales representantes que el actual gobierno hondureño rompió el equilibrio democrático respaldado tanto por su Constitución (1982) como por la aprobación de acuerdos internacionales que abogan por la estabilidad democrática. Por ejemplo, en el caso de la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas por la crisis política de Honduras, se señala claramente que fue resultado del “golpe de Estado contra el Gobierno del Presidente José Manuel Zelaya Rosales que produjo una alteración inconstitucional del orden democrático”. Recordando las resoluciones del Consejo Permanente (CO/RES.952 -1699/09 del 26 de junio de 2009 se señala: 1) Condenar el golpe de Estado con el Gobierno Constitucional de Honduras y la detención arbitraria y expulsión de Zelaya; 2) Reafirmar que el presidente Zelaya es el presidente constitucional de Honduras; 3) No se reconocerá ningún Gobierno que surja es una ruptura inconstitucional como lo sucedido en este país y 4) Instruir al actual Secretario General para realizar gestiones diplomáticas dirigidas a restaurar la democracia y el estado de derecho. Claramente estamos ante una crisis que es rechazada por la comunidad internacional y que si el actual gobierno no realiza señales claras de orientar su rumbo por vías democráticas, los organismos y normas internacionales no le permitirán insertarse dentro de la comunidad tanto regional como extra-regional.
Este golpe de Estado refleja el elemento de continuidad que se dio en la historia política latinoamericana durante todo el siglo XX, y complementando con el Índice de Inestabilidad Política elaborado por el Economist Intelligence Unit, del grupo británico The Economist, se reveló que Honduras ocupaba el puesto Nº 51 (de un total de 165 países) con un 6,8% de graves protestas sociales que podían derivar en trastornos en las economías y en golpes de Estado. Pese a constituirse sólo en un índice, dicho estudio arroja una realidad inherente a América Latina. Si bien en la actualidad existe una ola democrática neoliberal que atraviesa la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos como Chile, Uruguay, Brasil, Argentina entre otros, el pasado de inestabilidad política representado por los golpes de Estado del siglo XX parecen ejemplificarse a través de la crisis política vivida por Honduras.