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Misión en Haití, pongamos atención a tiempo

 

 

Por Eduardo Aldunate Herman. Ex Segundo Comandante, Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, Minustah

 

Hoy  se encuentran en desarrollo cerca de 20 misiones de Paz es decir,  cerca de 200.000 cascos azules, actuando en conformidad a la Carta de la ONU, correspondiendome a mi desempeñarme durante trece meses como Segundo Comandante de una de estas misiones de paz,  la Minustah en Haiti, entre  el 2005 y 2006.


En Haiti, han servido, alrededor de 25.000 soldados de una decena de paises del mundo, en su mayoria de nuestra region, los que han contribuido con sus esfuerzos a pacificar el pais, apoyar a sus autoridades, organizar el proceso electoral y junto a ello, colaborar en materias de desarrollo y como creo que la presencia militar en este pais sera de  un tiempo mas largo del previsto he querido compartir con ustedes algunas ideas.


Se que en tan breve articulo es dificil porque no decirlo, imposible que pueda trasmitirles todo lo que quisiera, pero los invito a leer un libro que recientemente publique sobre esta mision.


Normamalmente, un pais concurre a estas misiones por encontrarse una nacion en graves problemas siendo la fuerza militar  lo primero que arriba a la zona de operaciones, pero lamentablemente, el resto de los componentes que se suponen se requieren para avanzar en la solucion del problema, es decir, las ayudas economicas, politicas, administrativas, por razones diversas no siempre estan alineadas en cuanto a la celeridad, oportunidad y eficiencia con la presencia militar.


Me parece que algo se debe hacer al respecto ya que de llegar con aplausos y terminar siendo percibidas como fuerzas de ocupacion hay solo un paso y el desafio es la pronta solucion a sus problemas, algo que excede a lo que los militares puedan hacer.


La multiplicidad de actores que inciden en estas misiones es vasta y en esto, algo debieramos hacer para vincular los esfuerzos que hacen los paises, organismos internacionales regionales y mundiales, OONNGG, actores internos de forma que beneficien al pais afectado, ya que su coordinacion es a veces inexistente, con el consiguiente problema para quien recibe la ayuda.


El nivel de conocimiento de muchos de los actores que participan en esta ayuda respecto a la cultura, idiosincracia y causas de la crisis, es  escaso  y muchas veces, deriva en esfuerzos inconducentes, soluciones ligeras y no pocas veces errores en la relacion con la propia ciudadania que se va a ayudar,  lo que hace necesaria una mejor preparacion previa en cuanto al entendimiento de la realidad y asi, no confundir la fiebre con la enfermedad.


Uno de los temas que siempre me llamo la atencion fue la facilidad con que los militares, provenientes de una docena de paises, nos complementabamos para trabajar y al contrario, la dificultad que teniamos  algunas veces para trabajar con civiles. Al parecer, para muchos de ellos, el trabajo en equipo era algo mas bien de palabras.


El tema de la falta de inteligencia, es decir, el conocimiento acabado de las amenazas, el actuar en forma proactiva y no reactiva fue una deficiencia constante en la mision y me da la idea que aun falta mucho por avanzar en este tema, pese a algunos esfuerzos que se han hecho y elo repercute no solamente a los soldados sino que a la mision en su conjunto.


Otro tema que exige atencion, es la tremenda contribucion que ha desarrollado la diplomacia militar, donde soldados de paises que, incluso han tenido situaciones conflictivas en el pasado, han establecido lazos de amistad y trabajo mancomunado que sin duda sera de beneficio para sus paises.


Haiti es una mision eminentemente latinoamericana, pero veo que pasa el tiempo y no veo en forma estructurada un proceso de lecciones aprendidas que permita compartir experiencias de todos los intervenientes y tan solo evidencio actividades academicas que tienden a destacar la mision desde una perspectiva de lo que se ha hecho y por cierto de su la complejidad politica.


Hay muchas otras variables que considerar, entre ellas, una mirada a la estructura de la mision, a la burocracia existente, las relaciones con las autoridades locales, los desafios, en fin, el tema da para mucho pero, mi firme conviccion que esta mision no puede fallar y que ha sido un factor muy destacable de solidaridad con un pueblo hermano.


El recuerdo de mis soldados caidos en la mision y la cara de esos nilos haitianos que confian en que los ayudaremos a salir de su tragedia, me motivan a invitar a quienes se interesen por estos temas, a avanzar en forma mas decidida para que todos tratemos de hacer mejor las cosas.


La situacion de hoy en Haiti es mucho mejor de la que a mi me correspondio vivir pero sinceramente creo que estando aun presentes muchas de las causas de la crisis, esa seguridad y estabilidad es volatiil y lamentaria que hechos graves derivaran en preocupaciones  urgidas de cómo mejorar la forma de actuar. Mejor hacerlo ahora y cinco años es una buena oportunidad para analizar los temas de fondo.


Muchos destacan que estamos en el siglo XXI, la verdad es que les recordaria a ellos que a tan solo dos horas de vuelo de Miami se encuentra Puerto Principe, la entrada a un pais hermano lleno de potencialidades y gente de calidad, pero que en su mayoria se encuentra lamentablemente mas cerca del  siglo XIX, situacion ante la que no podemos ser indiferentes ya que se trata finalmente de seres humanos tan dignos y merecedores de una vida plena como la nuestra.

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