Nariño, un Gobierno a corazón abierto

Nariño es un Gobierno a corazón abierto, no sólo por su emblema “Nariño, corazón del mundo”, sino también por la manera en la cual éste empezó a reconstruir tejido social a través de las estrategias y principios del Gobierno abierto.  

Nariño es un departamento al suroeste de Colombia, con un 40% de población rural y varios problemas de conectividad - alrededor del 30% de la población accede a internet frecuentemente -  e infraestructura debido a su difícil geografía. No es necesariamente la zona más moderna del país, sin embargo, es ejemplo de procesos de participación ciudadana que mezclan tecnología digital con métodos analógicos y tradicionales. Además, Nariño es uno de los  departamentos colombianos que más ha sufrido en carne propia las consecuencias del conflicto armado. Durante los últimos 20 años, Nariño ha sido zona de repliegue de las guerrillas a la vez que malla vial del narcotráfico, lo cual atrajo a los grupos paramilitares, quienes hicieron recrudecer la violencia en la zona. De acuerdo al Registro Nacional de Información de Colombia, las víctimas del conflicto entre 1999 y 2014 eran alrededor de 30.000 al año, llegando a su máximo número el año 2007: 54.200. Esto influenció en que entre 2005 a 2015 se presentaran más de 320.000 desplazamientos forzados, afectando sobre todo a mujeres (52% de los casos).

A pesar de esas heridas aún abiertas, el Gobierno de Nariño, encabezado por Camilo Romero, ha empezado un proceso de reconciliación  a partir de la participación, el diálogo y la paz como principales motores para un nuevo tipo de gestión pública.

Los avances del Gobierno abierto en Colombia

Colombia ha asumido el Gobierno abierto con un gran compromiso, tanto desde su nivel central como desde los niveles subnacionales. Este país se sumó a la Alianza por el Gobierno Abierto (AGA) en el año 2012, y desde entonces ya va por su tercer Plan de acción con buenos resultados.

En el 2017 Colombia asumió este tercer Plan de acción, creado a partir de 41 mesas de trabajo de diferentes sectores y a nivel nacional y subnacional. El rasgo más trascendente del mismo es su lógica de Estado abierto, lo cual implica que la estrategia no sólo involucra al Gobierno central, sino también a los Poderes Legislativo y Judicial, a  órganos autónomos -como la Comisión Nacional del Servicio Civil (CNS)-, y a los gobiernos subnacionales a nivel de Gobernaciones y Alcaldías. Entre estos últimos se encuentra Nariño, quien fue parte activa de la creación del mencionado Plan de acción.

 

Un Gobierno abierto diferente

Sin embargo, la estrategia de Gobierno abierto asumida por Nariño no sigue la narrativa establecida por la Alianza por el Gobierno Abierto, a pesar que -como indican sus principales impulsores- se inspira en ésta. La estrategia de Nariño busca una narrativa coincidente con el ánimo de una población que busca superar sus cicatrices más profundas, y es así que recibió el nombre de GANA (Gobierno Abierto de Nariño).

GANA no se trata solamente de un programa de modernización y mayor transparencia, como de cierto modo ha sido el Gobierno abierto en otras partes, sino que es en sí parte de  todo un plan de gobierno que se apoya en otros dos pilares: la economía colaborativa y la innovación social. En ese sentido, GANA viene a ser parte de una metodología abarcadora para la buena gobernanza.

Al momento, GANA cuenta con 13 herramientas pensadas desde la lógica de la participación y la transparencia. Estas van desde la publicación de las declaraciones juradas de los principales funcionarios de la Gobernación hasta plataformas digitales de participación ciudadana, como GANA Pienso. Una en particular, GANA PAE, es un proyecto que busca generar mayor transparencia en torno al Programa de Alimentación Escolar, de modo que las personas tengan un mayor control sobre la misma. A través de GANA PAE, los padres de familia, estudiantes y maestros, pueden supervisar la entrega de 156.000 raciones y dar su retroalimentación positiva como negativa, y así alertar a las autoridades de irregularidades. Hasta el momento se han llevado a cabo 798 alertas, de las cuales 568 han sido atendidas.

A su vez, tomando en cuenta el contexto rural de Nariño, GANA es un programa que se orienta a la participación activa en territorio. Dos acciones son claramente resaltables al respecto: la elaboración del Plan de Desarrollo de Nariño y la planificación de Presupuestos participativos municipales (GANA municipales). Para la elaboración  del Plan de Desarrollo, el cual es columna vertebral de la gestión de Camilo Romero, participaron 31.700 personas, 16% niños, niñas y adolescentes en 26 encuentros subregionales y 30 temáticos. En los GANA municipales, la población vota sobre los proyectos que prefieren dar curso en eventos muy singulares, llenos de música y algarabía. Hasta el momento se han hecho 20 presupuestos participativos, con más de 24 mil personas y se han asignado más de 22.600 millones de pesos colombianos.

 

Finalmente, el componente de innovación ha sido otra de las principales características de GANA. En ese marco, se ha creado el Centro de Innovación Social (CISNA) que hace de laboratorio cívico para prototipar iniciativas co-creadas entre ciudadanía y gobierno. El CISNA opera bajo la Metodología feeling, creada por uno de los impulsores de GANA, Javier Arteaga. Esta metodología es una aplicación del design-thinking para políticas públicas y solución de problemas sociales.

A partir de la aplicación de la misma y la participación colaborativa, emergieron propuestas muy constructivas y de gran potencialidad a futuro. Así tenemos, por ejemplo, Cátedra Futuro que es una iniciativa educativa orientada a niños y niñas para generar capacidades en emprendimiento social y tecnologías, o Acciones de Paz, un proyecto orientado a revitalizar espacios públicos a partir de la construcción de mobiliarios opensource que la comunidad reconstruye o adapta de acuerdo a sus necesidades.

Es así como Nariño muestra que una departamento geográficamente semi-periférico, poco conectado y duramente afectado por las consecuencias de la violencia armada, puede implementar estratégicamente el Gobierno abierto para reconstruir su tejido social. Esta forma de encarar el Gobierno abierto dista de otros procesos, tanto en la región como en otras partes del mundo, distinguiéndose  a partir de su narrativa y formas locales de inclusión y participación. Las estrategias de Gobierno abierto, entonces, dejan de ser mecanismos para países desarrollados o lugares muy conectados y modernos, para convertirse más bien en herramientas que -implementadas en concordancia con el entorno- pueden ser capaces de revertir parte de los grandes problemas estructurales que nos afectan.

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Equipo #InnovaPolíticaLatAm
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Equipo #InnovaPolíticaLatAm

El proyecto propone la creación de una estrategia de innovación política para América Latina: Innovar es poder darle solución a un problema o necesidad no satisfecha. En política y en el contexto de América Latina, innovar significa buscar nuevas estrategias para darle solución a los problemas históricos de la región: la no inclusión social de actores marginados, como los pueblos indígenas, la diáspora africana, las mujeres y jóvenes; la debilidad de la calidad del Estado y su relación con la sociedad; y la persistencia de un paradigma productivo basado en la explotación de nuestros recursos naturales. Estos factores son un peso muerto que impide que la región tenga un desarrollo democrático y sustentable.