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¡Cuidado! Niños trabajando

Desde hace décadas, diversos organismos multilaterales debaten y proponen marcos normativos, instrumentos de acción, fijan responsabilidades estatales, intentando vigilar y regular los derechos del niño y la niña. La problemática del trabajo infantil es abordada tanto desde Naciones Unidas con la Convención sobre Derechos del Niño y la Niña como desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT), centralmente a partir de los Convenios 137 (edad mínima) y 182 (peores formas).

En las sociedades se da una tensión entre quienes consideran que debe protegerse a niños y niñas por la vía de la erradicación del trabajo infantil, y quienes se proponen diferenciar entre aquellas actividades que son consideradas indudablemente peligrosas y las que ‘no tanto’. Si uno considera la participación de niños en conflictos armados, pareciera evidente el problema y la postura crítica y contraria al fenómeno. Si, en cambio, se estudia la participación de menores en trabajos de recolección o cosecha, en el ámbito de las economías primarias, pareciera no ser tan rotunda la negativa.

Amnistía Internacional (AI) puso en agenda internacional la problemática de los niños solidado en 1998, en el conflicto en la República Democrática del Congo, y desde entonces ha abogado y hecho campaña por la seguridad y la situación de los niños en diversos conflictos armados. Estos trabajos resultaron fundamentales para que la comunidad internacional ponga la lupa sobre esta problemática, tendiendo a morigerar la dramática situación.

Si bien el número global de niños en situación de trabajo infantil está descendiendo, la propia OIT estima esa cifra en 168 millones (más de la mitad en trabajos peligrosos). En América Latina y el Caribe son 13 millones los niños en esa situación, representando un 8,8% del total, con una fuerte incidencia en los sectores agrícolas y de servicios en contextos de informalidad[1].

Recientemente la misma AI se embarcó en un nuevo proyecto, tendiente a considerar la incidencia del trabajo infantil en la elaboración de bienes por parte de grandes empresas multinacionales considerando la responsabilidad que éstas tienen no sólo en aceptar esta situación, sino sobretodo en perpetuar la explotación de niños y niñas en países con limitadas regulaciones y controles (por no decir nulos).

Foto: extraída de www.ayudaong.com

El primer informe se tituló “Funciona mi teléfono con trabajo infantil”[2] y aunque parezca una casualidad, se centra en misma República Democrática del Congo, donde se estima que 40.000 niños y niñas mineras trabajan en la extracción de minerales. El 50% del cobalto del mundo procede de este país. Si bien los grandes fabricantes de teléfonos esconden la procedencia de este material, es altamente probable que parte del cobalto que se utiliza para estos equipos provenga del trabajo infantil.

Recientemente, y siguiendo esta línea de trabajo, se presento el informe “El gran escándalo del aceite de palma”[3], enfocado en la incidencia del trabajo en condiciones de explotación (incluido el trabajo infantil) en Indonesia en la producción de este insumo utilizado por grandes empresas multinacionales entre las que aparecen Colgate-Palmolive, Kellogg’s, Nestlé, Procter & Gamble y Unilever (entre otras).

Resulta esperable, a la luz del trabajo de incidencia y puesta en agenda, que a raíz de estas investigaciones de uno de los más reconocidos organismos de derechos humanos a escala global, el impacto sobre la situación de vulnerabilidad en que se encuentran niños y niñas explotados como trabajadores encuentre un amplificador de mayor potencia. Enfrentar la problemática desde una visión multidimensional, que se centre en los derechos humanos, parece una aproximación acertada. La responsabilidad empresarial a gran escala no debe limitarse a buscar excusas o terciarizar compromisos, sino por el contrario a dar ejemplo a partir de buenas prácticas replicables.

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[1] Ver http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_norm/---ipec/documents/publication/wcms_221514.pdf

[2]  Ver https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2016/06/drc-cobalt-child-labour/

[3] Ver https://amnistia.org.ar/aceite-de-palma-marcas-globales-se-benefician-de-trabajo-infantil-y-forzoso/

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Martín Epstein

Licenciado en Ciencia Política (UBA), cursó estudios de maestría en Derechos Humanos UNLP. Docente y consultor, con énfasis en trabajo infantil, problemáticas sociales urbanas y juventud | Tw: @tinchoeps

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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