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El momento #PazAlaCalle

Quienes apoyamos el proceso de paz llevamos años persiguiendo o perseguidos por la coyuntura. El problema parece ser la creencia de que si paramos a reflexionar, nos va alcanzar el coco político que a cada uno nos asusta. En el exterior, la Agenda Internacional por la paz que integra más de 18 colectivos que en diversos países trabajaron de forma incansable. En el país, al menos ocho equipos de campaña orquestados desde el senado, partidos y grupos  políticos se enfocaron en defender el “Sí”.

De pronto, el golpe. El reconocimiento del fracaso institucional, del desprestigio de los sentados en la mesa de diálogo, la realidad social con sus múltiples complejidades generadas por un sistema económico desigual, la plebitusa[1]. Los niveles de desencuentro sociales, el aislamiento ciudadano que no reconoce y ni conoce la voz de sus vecinos.

Una chispa que se prende en el #PazAlParque #PazAlParkWay  #PazAlaCalle #CampamentoPorLaPaz #AcuerdoYa #ColombianosExterior y muchas otras etiquetas de las indignaciones…

La increíble energía de muchos jóvenes

Algunos se ponen ‘de nuevo’ la camiseta, otros se la quitan y logran ver la desnudez de todos. La desesperanza que no es exclusiva de quienes votaron por el “Sí”. ¿Y qué hay de quienes con justa razón no votan porque reconocen un sistema democrático que siempre ha beneficiado a unos pocos sectores? ¿Y de cuándo acá votar nos hace mejores seres humanos?

Un interesante momento en ParkWay. Una asamblea que se propone “reflexionar sobre la coyuntura del país, luego de los resultados del plebiscito, el pasado 2 de octubre, y dialogar a micrófono abierto en la construcción de una paz en que quepamos todas y todos”. ¡Más que necesario! ¡Nos urge ese diálogo!

Ahora bien, una asamblea no se genera por nombrarla, hace falta un trabajo de construcción de este espacio que en muchos casos se ha considerado una alternativa a las políticas tradicionales, partidistas, que puede devolver la política a las manos ciudadanas. Los llamados indignados del mundo, 15M[2], OWS[3] #Yosoy132[4], NuitDebout[5] tuvieron importantes experiencias de trabajo asambleario y de ocupación de espacios públicos para construcciones ciudadanas. Acampada Sol, en España, marcó importantes reflexiones sobre este nuevo ejercicio colectivo:

“El pensamiento colectivo es totalmente opuesto al sistema actual que se rige por un pensamiento individualista. Por tanto es difícil de asimilar y aplicar. Necesitamos tiempo, es un proceso largo. Normalmente ante una decisión dos personas con ideas opuestas tenderán a enfrentarse y defender ferozmente sus ideas, poniendo como objetivo convencer, ganar o a lo sumo llegar a un punto medio. El objetivo del pensamiento colectivo es construir. Es decir dos personas con ideas diferentes ponen sus energías en construir algo. No se trata entonces de mi idea o la tuya. Son las dos ideas juntas las que darán un producto nuevo que a priori no conocíamos ni tu ni yo. Por eso es tan necesaria la escucha activa en la que no sólo estamos preparando la réplica que vamos a dar. El pensamiento colectivo nace cuando entendemos que todas las opiniones, las nuestras y las diferentes, todas, son necesarias para generar la idea de consenso. Una idea que tras su construcción de forma indirecta nos transforma”.

Qué bueno sería esto, la lógica del voto, el “Sí” y el “No”, consternada por la búsqueda de consensos. La horizontalidad, la rotación de tareas, el empoderamiento de quienes llegan a un parque a trabajar, no a escuchar. La posibilidad de nuevos lenguajes de quienes no sufren de estreñimiento político o que por nacer, crecer y reproducirse en militancias políticas les son complejos otros lugares de trabajo social.

El 15M se dio un espacio para reconocer las neolenguas[6], los discursos trasnochados. Qué importante sería esta reflexión en el país. Siempre hemos construido agendas de trabajo en torno a falacias: “la coyuntura nos dicta”, “movilizar es marchar”, “hay que ir a donde está el poder”, “estamos  ante un momento único”… En este momento, a los ciudadanos del común, a los más del 60% que no votaron, incluso, a quienes votaron pero en la realidad poco tienen que ver con la agenda política y a las conversaciones de la Habana, ¿el debate entre el “Sí” y el “No” realmente los pone en un lugar distinto a los que han vivido a lo largo de la historia del país? Nosotros, ¿qué tan distintos somos?, ¿qué tanto estamos dispuestos a cambiar?

En una charla con amigos del 15M, OWS y algunas experiencias de Brasil con #PazAlaCalle y @CampamentoPaz, Bernardo Gutiérrez comentó:

“Ellos tiene un tablero dibujado del juego, lo que hay que hacer es desbordar, ir más allá, si la paz gana legitimidad en las calles de manera simbólica, narrativa, afectiva… y se desborda ese acuerdo, les estás desplazando el tablero hacia otro lugar que es la legitimidad popular y social, y no un sí o un no a un acuerdo que entre otras cosas no se ha escrito o tenido en cuenta a toda la población (…) Hacen falta estrategias agregadoras, inclusivas, cariñosas, no antagónicas, todo lo que incluya en vez de recordarle al vecino que votó por el no y eso lo convierte en malo”.

En este sentido, las asambleas ciudadanas no deben ser extensiones de la mesa de negociación. El diálogo ciudadano por encima de proclamas políticas que son finalmente banderas sobre un espacio de construcción que pueden ser reflexibles y permitir a las muchas indignaciones asumirlos como lugares de encuentro, que puede permitir diálogo y reflexiones tan profundas y lentas como los traumas y odios que nos ha dejado la guerra. Dejemos las banderas en la entrada, aquí necesitamos una calle, una escucha y un poco o mucho de paciencia. Dejemos que el cuerpo estire.

Las proclamas del “Sí” invitan a unirse a los gritos que toda la vida hemos trinado intentando que los de arriba escuchen. En Colombia desde el colegio marchamos, vemos marchas. Y sí, hay corazón en muchas de ellas, hay pasión, hay memoria, hay de marchas a marchas. Las de “No”, que también tienen su repertorio; pero una marcha es ante todo, una fila. Pasaremos de la Gran marcha a las ‘marchitas’, como es costumbre de nuestra buena fe “revolucionaria”. En ese sentido, los líderes de sectores políticos y otras líneas partidistas como el Movimiento Progresistas deben cuestionarse cuál es su papel en estos procesos espontáneos, qué tanto interés hay por escuchar otras voces, o por dejar que se generen nuevos discursos que sí puedan tener ese poder reconciliador que no hemos logrado. La reconciliación como bandera política no tenía caducidad hasta el 2 de octubre.

Héctor Huerga, en la misma reunión con #PazAlaCalle, reflexionó: 

“El contexto colombiano me trae a la cabeza a Egipto, que tenía un solo objetivo, derrocar Mubarak, y también me recuerda a Ucrania, en donde querían también derrocar a Víktor Yanukóvich, ¿qué tuvieron en común estos grupos? Que murieron, porque no estaban organizados, porque estaban organizados a un solo objetivo, y es muy fácil cortar la cabeza a un movimiento cuando tiene un solo objetivo. En España  hemos cambiado la consigna de ‘el pueblo unido jamás será vencido’, por el ‘pueblo redistribuido, jamás será vencido’, que significa que cada uno tiene que luchar desde la trinchera en que está. Trabajar con la persona que está junto, toda persona se tiene que sentir útil. Si nosotros formamos un grupo y dejamos a dos personas llevarlo, no construimos movimiento, formamos élites, y esa es la manera por la cual el mundo se ha ido partiendo en dos”.

Televisa y el gobierno mexicano tuvieron claro cómo quitarle fuerza a YoSoy132, resaltando las cabezas visibles, llevando a la gente a pensar que no era un grupo amplio y horizontal, sino un espacio de chicos “conducidos por uno o dos líderes”, cooptado por sectores que simplemente manipulaban a los jóvenes. Yosoy132, sin embargo, sobrevivió. Creo nuevos escenarios, integró gente que nunca se había movilizado, generó medios de comunicación, redes de trabajo transfronterizas, tradujo, informó, generó debates abiertos y contenidos desde la frescura política que solo pueden dar los jóvenes. Ayotzinapa se regó por el mundo, entre otras cosas, gracias a estas redes. Los equipos se especializaron, soportándose en su fuerza colectiva, en sus pequeños grandes logros. Yosoy132 se atrevió a narrar sus propias percepciones de la política, quitándole el monopolio a quienes siempre lo tuvieron. Los golpes enseñaron que el centralismo, el seguir las agendas del gobierno, el ir a donde se esperaba, llevan a la pérdida de autonomía y energía.

Varias reflexiones, la primera, que los planes de acción ciudadanos deben construirse desde los intereses y fuerzas de la gente que se reúne, enfocadas hacia los lados, no hacia arriba (con esto me refiero a convertir estos espacios en fichas coyunturales contra/hacia el gobierno). Las falacias del tiempo que nos come, de la sabiduría de la costumbre, del dolor como argumento dorado, de la rabia como gran justificante, de citar a “los más débiles”, de la verdad como absoluto innegociable, del prodigio verborréico como única expresión de la política y acción ciudadana, de los sectores políticos como fuentes de sabiduría…pueden concluir en: “que lo diga don Juan, no lo hace verdad”[7].

Cito este texto de la acampada del 15M: “El movimiento es un estado de politización o repolitización de la ciudadanía, un momento en el que la gente despierta de alguna manera y empieza a sentirse junta y a poder hablar de ciertos temas que nos estaban preocupando a todos”, esa es también una gran oportunidad de la #Plebitusa. Hay un espacio político ciudadano que se puede pintar, dibujar, grafittear... Pero, ¿pegar viejos panfletos? ¿En serio? Mejor péguele un moco, o un chicle...

El historiador colombiano Marco Palacios señaló en una entrevista para la revista Semana algo importante, “lo que ocurrió el 2 de octubre fue el inicio de la carrera electoral 2018 con Uribe a la cabeza”, en esta arena, las movilizaciones ciudadanas parecen manjares que muchos políticos y sectores quieren comer.

Sigamos firmes, pendientes, exijamos, pero cambiemos.

Para terminar diré que en Colombia no necesariamente se tienen que dar procesos similares al 15M,  Yosoy132, OWS, NuitDebout ni que sean los máximos a seguir, (ya sé que me saldrán con  “no me den trago extranjero…”), pero sí que es bueno salir de esos cubitos mentales, “la paz hace mucho” es un lugar común en el que nos tienen divagando. Por qué no echarle un ojo a experiencias que han desbordado las lógicas tradicionales. #PazAlaCalle[8] y todos los movimientos generados después del 2 de octubre pueden ser oportunidades de renovar. En los ciudadanos está la oportunidad de tejer las paces, de tejer redes con todos esos hilos dentro y fuera del país. Tenemos agujas, lanas, ciberlanas y mucho más que cuatro palabras y algunos HashTag para empezar.

Este texto no es más que un recopilado de información de diversas luchas y palabras. Agradezco a Héctor Huerga, Bernardo Gutiérrez y Emiliano Monroy.

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[1] La plebitusa es la pena producida por el plebiscito.

[2] Movimiento de indignados (Toma la plaza o Spanish Revolution) surgió como consecuencia de la indignación tras la Manifestación del 15 de mayo de 2011 (de ahí 15M), más  de 50 ciudades de toda España se sumaron con el lema «Democracia Real Ya! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros». En el 15M tuvo gran importancia la tecnopolítica, el “uso táctico y estratégico de las herramientas digitales para la organización, comunicación y acción colectiva. La capacidad de la multitudes conectadas, de los cerebros y cuerpos en red para crear y automodular la acción colectiva”: #15M

[3] Occupy Wall Street surge en septiembre de 2011 con un grupo de personas que ocupan el Zuccotti Park de Lower Manhattan en la ciudad de Nueva York. Esta protesta se dirige contra el poder de las empresas y las evasiones fiscales sistemáticas del 1% más rico y está inspirada en las protestas del 15M. Aunque el movimiento no tiene líderes, al principio estuvo organizado por la revista Adbusters. También Anonymous mostró apoyo a OWS.  

[4] Yosoy132. Movimiento mexicano generado por la indignación de los jóvenes por el monopolio y manipulación mediática de Televisa y el apoyo desmedido e imposición del entonces candidato a la presidencia Enrique Peña Nieto. Su principal consigna fue la democratización de medios, aunque dentro de sus grupos surgieron muchos proyectos de trabajo sobre diversos temas. Una de las frases que me quedó de Yosoy132 fue: “la red es de quien la trabaja”, adaptación de “la tierra es de quien la trabaja”, de Emiliano Zapata, que reconoce la importancia de las redes digitales en el desarrollo del movimiento

[5] Nuit debout es un movimiento francés surgido en la Plaza de la República de París en marzo de 2016 como parte del movimiento contra la Ley del Trabajo -loi travail-, y extendido a otras ciudades. Un movimiento espontáneo  que se propuso ser una “convergencia de luchas”.

[6] La neolengua (Newspeak), lenguaje que aparece en la novela 1984, de George Orwell. El 15M construyó su diccionario de neolenguas, en el que, por ejemplo, se integró: ‘Ajuste’-’Recortes’, ’Daños colaterales’-‘matanza de civiles’.

[7] El concepto de verdad puede ser entendido como un concepto semántico que trata de las relaciones entre el lenguaje y el mundo, independientemente de los sujetos cognoscentes. Otra cosa es el concepto de confirmación tiene que ver con tiempos, lugares y sujetos que saben cosas sobre el mundo. En este sentido se podría pensar que la verdad es en sí misma una negociación.

[8] @PazAlaCalle en 28 días: 554 Tweets. 887 K Impresiones. 23,4 K Visitas. 1.728 Menciones.  3.365 Seguidores. Tweetails calcula las estadísticas y palabras más usadas para hacer una valoración de usuario sobre una serie de factores: contenido único, la diversidad de vocabulario...etc. Señala que la cuenta @PazAlaCalle usa con mayor frecuencia las palabras: Paz, las, por, calle, marcha, Colombia, para, hoy, asamblea, estamos, octubre, movilización, todos... Conclusión: Our intelligence rating for PazALaCalleCol is→ Village idiot

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Yarima Merchan Rojas

Yarima es Arqueóloga de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. #MeMuevoPorColombia #PazAlaCalleMéxico #AcuerdoYa #YoSoy132 #15M

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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