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Llamado a la unidad de América Latina

Sobre la propuesta de Donald Trump: haga la pared que quiera. ¿Eso no tendrá un impacto en la mente de los cerca de 20 millones de consumidores de cocaína en los Estados Unidos[1]? ¿El costo del muro? Sólo recuperar el lavado de dinero procedente del narcotráfico que se produce a través de las "ventanillas siniestras" de su sistema financiero. En lugar del muro, se propone la construcción de un túnel que conduzca a los paraísos fiscales, como una vez escribió Sergio Augusto[2]. También sería necesaria la construcción de un túnel que conduzca a las ganancias del comercio de armas que deja a México en sangre. Los Estados Unidos debieran indemnizar a cada uno de los familiares mexicanos de las víctimas muertas por armas que allá se originaron.

Toda la piel de América en mi piel” - Mercedes Sosa

Ya construyeron otros muros en el mundo. La opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre el muro construido por Israel -con el pretexto de la lucha contra el terrorismo- fue considerada una violación de la ley internacional. La frontera no es sólo lo que separa, sino también lo que une. La frontera se desarrolla, no se cierra. Se sabe que la mayoría de los ataques terroristas en los Estados Unidos provienen de la extrema derecha y no de discursos construidos en torno a los fundamentalismos religiosos, cuya subida tampoco deberían ser ignorados. Menos mal que todavía hay jueces en los Estados Unidos dispuestos a anular la orden ejecutiva de Trump, que impedía la entrada de personas de determinados países del construido "este".

Es el momento para que los mexicanos se detengan a pensar sobre lo que significa el desarrollo de su país. El crecimiento económico no corresponde necesariamente con la distribución del ingreso, el bienestar, el acceso a los servicios públicos y la vida digna. El hecho de que muchos países hayan reducido sus tasas de pobreza no quiere decir que se hayan convertido en países más justos. Una élite rentista domina América Latina, cuyo mosaico cultural debe ser tenido en cuenta a la hora de entender la pobreza, no sólo en relación con el consumo o ingresos sino también como falta de posibilidades de ampliar las libertades, para recordar Amartya Sen[3], incluyendo las libertades culturales, por lo que el desarrollo puede significar pluralidad de formas de hacer y vivir con distribución de dignidad.

Si opta el presidente mexicano por continuar la represión del tráfico de drogas, debemos recordarle que la violencia no sólo ha aumentado en su país, sino que también se extiende a toda América Central. Como investigó Saúl Hernández[4], entre diciembre de 2006 y noviembre de 2011, fueron asesinadas 829 personas en eventos relacionados con el narcotráfico sólo en la Ciudad de México. El número de matanzas es extensa en el país, considerando que, según el Centro de Drogas Investigación y Docencia Económica, se han catalogado 199 organizaciones criminales.

El modelo estadounidense de la prisión-internación sobre la política de drogas debe ser sustituido por el modelo de regulación constitucional de la prevención con reducción de daños sociales y a la salud. Si hay obstáculos en las convenciones internacionales que establecen el modelo internacional de prohibición de las drogas, es el momento de cuestionarlos. Por otra parte, cabe recordar que los Estados siempre han sido soberanos para dictar las políticas que juzguen más convenientes para hacer frente a los consumidores de drogas. Pero, el paquete del libre comercio en las Américas viene acompañado del modelo bélico, con sus ganancias y consultores.

No tenemos por qué ser los Estados Unidos o Europa. Podemos ser Latinoamérica. El término "Latinoamérica" ​​apareció en el contexto del colonialismo, pero ahora puede significar la integración cultural, social y económica. Para una ciudadanía latinoamericana. Debemos pensar en monedas regionales y también sociales, en la cooperación relacionada con las tecnologías sociales, lo que significa repensar nuestro papel de consumidores de los productos y cultura estadunidense -en contra de su forma de vida que aplasta otras formas de vida más frágiles, minoritarias, vulnerables, por no decir, experimentales, pero nunca inferiores.

Debemos aprender a reinventar formas de producción y cooperación en modo de escapar de la evidencia del crecimiento y de la competencia. Esto es: pensar, producir, agitar algunos hábitos, en honor de lo que Stengers llama hacer de nosotros mismos "objetores de crecimiento"[5], este desarrollo que nos hace cada vez más dependientes del petróleo, de la minería o de las industrias agropecuarias, farmacéuticas y bélicas. Tenemos que pasar a otra economía, justa, solidaria y absolutamente despetrolificada.

En Francia, cuando los Rom, con sus acampamientos destruidos, fueron echados de vuelta a Romania, intelectuales como Ash Amin, Michel Agier, Tzetan Todorov y Étienne Balibar lanzaron el Manifiesto por otra Europa[6]:

“Vamos juntos a oponernos a la cultura de la administración de la emergencia basada en la vigilancia obsesiva, control y vilipendio del extraño/otro y del diferente. Vamos a crear en lugar de eso una cultura de solidaridad y propósitos comunes además de nuestras diversidades. Declaremos nuestra repulsión a la sociedad injusta y desigual que acusa sus propias víctimas, muertos y heridos”

Es hora de volver a pensar en qué moneda deben nuestros países vincular sus deudas públicas. Es hora de mejorar nuestros parlamentos regionales. Y que la participación popular esté garantizada en la próxima Cumbre Iberoamericana de 2018. América Latina, "zapatea que tu no eres  gringa!" .

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[1] CARNEIRO, Henrique. Prefácio. Las transformaciones del paradigma prohibicionista de las drogas: América Latina y el Caribe en el centro del debate internacional. En: LABATE, Beatriz Caiuby & RODRIGUES, Thiago (Ed.) Drogas, política y sociedad en América Latina y el Caribe. CIDE, México: 2015, p. 14

[2]AUGUSTO, Sérgio. Os corsários e suas ilhas do tesouro. Aliás, Jornal O Estado de São Paulo, 29 de março de 2009, disponible en: http://alias.estadao.com.br/noticias/geral,os-corsarios-e-suas-ilhas-do-tesouro,346633 accedido en: 13/03/2017

[3] SEN, Amartya. Desenvolvimento como liberdade. Companhia de bolso, São Paulo: 2010.

[4] HERNÁNDEZ, Saúl. Las 5 cosas que no sabías y tienes que saber de la ´guerra´ enel período de Felipe Calderón, 27 de enero de 2017, disponibleen: https://news.vice.com/es/article/cinco-cosas-no-sabias-tienes-saber-guerra-periodo-felipe-calderonaccedidoen: 13/03/2017

[5] STENGERS, Isabelle. No tempo das catástrofes – resistir à barbárie que se aproxima. São Paulo: Cosac Naify, 2015, p. 15.

[6] AMIN, Ash. et al. A Manifestofor a New Europe. TheGuardian, jun/2010. Disponible en: https://www.theguardian.com/commentisfree/2010/jul/14/manifesto-new-europe-politics-hope accedido en: 11/03/2017.

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Konstantin Gerber | João Vitor Cardoso

Konstantin Gerber, abogado consultor en Sao Paulo, maestro y estudiante de Doctorado en Filosofía del Derecho, PUC (SP), donde forma parte del grupo de investigación en derechos fundamentales. Profesor invitado del curso de especialización en derechos humanos. | João Vitor Cardoso, abogado de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, actualmente estudiante de magíster en Humanidades, Derechos y Otras Legitimidades en la Facultad de Filosofía Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo.

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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