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‍Mujeres afrodescendientes en Argentina

En general, la ciudad de Buenos Aires, capital de la Argentina, gusta de ser nombrada y conocida como “la París de América”. Este mote se instaló en el imaginario urbano y nacional a principios del siglo pasado, cuando el país se acercaba al primer centenario de la independencia de España e intentaba por todos los medios a su alcance “parecerse” Europa, o mejor, “ser Europa” en América. Para consolidar esa idea, se nutrió su mitología con diversas historias. Una de ellas es la supuesta “desaparición” de los afroargentinos, aquellos descendientes de los esclavizados africanos que fueron traídos a América en tiempos de la colonia. Por supuesto, los descendientes de esclavizados africanos, los afroargentinos, no desaparecieron, sino que continuaron viviendo sus vidas en la ciudad y en el país, luchando contra terribles formas de discriminación que perviven desde hace más de cuatro siglos. A ellos se suman los inmigrantes afrolatinoamericanos, quienes conjuntamente con los afroargentinos se organizaron para luchar contra la desigualdad y la discriminación racial con la que batallan día a día, fundando diversas asociaciones civiles, ONG, redes y grupos de trabajo.

Justamente, una de las formas más acuciantes de discriminación que sufren las personas negras en el país es la negación de su existencia: “¡mirá si vas a ser argentino! Vos seguro que sos de Uruguay o de Brasil” es una frase que suelen escuchar y que constituye una forma terrible de exclusión. Pero no solamente. El ámbito laboral se muestra como un espacio donde la gente negra no tiene cabida en puestos de dirigencia o profesionales. Ya sea porque se duda de la capacidad de los candidatos y candidatas en las entrevistas de trabajo (“¿dónde habrá estudiado?”, “¿quién lo habrá aprobado?”), ya sea porque en realidad la mayor parte de los y las afrodescendientes no suele llegar a los ámbitos universitarios. Y este es uno de los problemas más acuciantes que sufren las personas negras en el país así como en el resto de Latinoamérica. Porque, en general, la gente negra es la más pobre y es la que debe realizar las tareas peor remuneradas y menos buscadas, así como se ve obligada a vivir en el extrarradio urbano y no logra llegar a terminar la educación secundaria y/o terciaria por las altas cargas horarias laborales que deben sostener para sobrevivir y para sostener a sus familias. Pero además, en Argentina esta situación es absolutamente desconocida. Por un lado, porque se niega la existencia de afroargentinos y se piensa que los inmigrantes afrodescendientes son muy pocos. Por el otro, porque no hay ningún tipo de relevamiento sociodemográfico por parte del Estado que permita conocer esta situación con más detalle, siendo el Censo de 2010 el primero en tomar una pregunta sobre auto-reconocimiento Afro en el país, aunque con muchísimos problemas de implementación.

Ahora bien. Si la situación de los afrodescendientes en Argentina en general es grave, la de las mujeres afrodescendientes es aún más compleja y difícil. Porque en ellas se suman diversos factores de dominación, no sólo racial sino también de género. Es así que a la pobreza general, a la vida en las zonas más alejadas y empobrecidas del Gran Buenos Aires, a la falta de educación y a la discriminación, hay que adicionar a la situación de las mujeres negras aquellas que aquejan a todas las mujeres en general: violencia de género, trabajos peor remunerados, doble jornada laboral (la doméstica y la extradoméstica) y aquellas que sufren las mujeres negras en particular. Estas últimas tienen que ver con la idea de que son mujeres “hipersexuales”, más “salvajes” que las mujeres que no son negras, y supuestamente siempre “disponibles” para el sexo. Estos estereotipos perviven desde los tiempos de la colonia y hoy día funcionan cada vez que una mujer negra camina por la calle y un hombre le ofrece dinero por sexo o le grita “puta” desde una ventana -cosas que aunque parezca mentira son absolutamente comunes y diarias para estas mujeres.

La Asociación Civil de Mujeres Afrodescendientes de la Argentina TES – Todo en Sepia fue fundada en el año 2014 y nuclea mujeres afroargentinas y afrolatinoamericanas. Entre sus objetivos está la lucha contra la discriminación y la desigualdad. Desde hace un año, TES –en conjunto con diversos profesionales en estadísticas y ciencias humanas– está llevando a cabo una investigación en zonas del Gran Buenos Aires para recabar datos estadísticos y sociales sobre la situación de la mujer negra en el país. Los primeros resultados obtenidos son muy alarmantes, aunque esperables: pobreza, discriminación, falta de educación, negación de la memoria, en un círculo que hace muy difícil una salida sin acciones específicas por parte del Estado, ya sea nacional, provincial o municipal.

Se espera que estos resultados preliminares puedan ser usados como insumo por las organizaciones afro para demandar políticas específicas para esta población, ya que las políticas de desarrollo social de corte universalista no logran contener la situación específica de desigualdad que presenta esta población, en especial las mujeres. Esto además estaría a tono con las decisiones a nivel internacional y multilateral con respecto a las políticas que deben implementarse en toda el área Americana con respecto a la población descendiente de esclavizados, que destacan unánimemente la vulnerabilidad extrema de las mujeres negras en todos los países de la región.

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Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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