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Población afrocolombiana, entre la espada y el censo

¿Quién eres tú y de dónde vienes, en dónde estás y pa’ dónde vas?

Parecen preguntas existenciales o sacadas de una canción. De hecho, sí que pertenecen a la letra de la canción “Yo Cuento en este Cuento” elaborada en el marco del proyecto “Fortalecimiento de las Organizaciones Afrocolombianas en procesos de formación, sensibilización y autoreconocimiento para su participación en el proceso del censo poblacional colombiano” de la Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas -CNOA.

Y lejos de ser preguntas existenciales, están más cerca de ser preguntas vitales para la realización de una paz duradera y sostenible.

¿Quién eres tú?

De acuerdo al censo de 2005 (el más reciente censo realizado en Colombia, a pesar de las recomendaciones de la ONU de realizar un censo poblacional al menos cada 10 años) la población afrocolombiana era de 4.311.757, es decir el 10% del total de la población. Sin embargo, de acuerdo a los cálculos de la CNOA, la población afrocolombiana corresponde no al 10%, sino al 25%.

¿En dónde estás?

Es evidente que en sólo 12 años el porcentaje de personas afrocolombianas no ha aumentado un 15%. Entonces ¿por qué no fueron correctamente identificadas?

Entre las causas, encontramos posibles fallos en la formulación de la pregunta por parte de quien encuesta o temor a la discriminación por parte de quien responde. Las dos opciones son consecuencia de una larga (y violenta) tradición de discriminación hacia las personas afrocolombianas en el país. De otro modo ¿cómo explicar que, en el momento de elaboración de la pregunta, el Estado no prevé las diferencias en la autodeterminación étnica que pueden tener las personas encuestadas? Y por otro lado ¿qué puede inducir temor a ser discriminada por la autoidentificación étnica, más que ya haber sufrido discriminación (individual o colectiva) por motivos de etnia?

Si el Estado colombiano está en deuda con más de 12 millones de personas que han sido víctimas de discriminación y exclusión ¿cómo cumplir con su deber de resarcir los daños cuando ni siquiera se sabe con exactitud cuáles son las condiciones y circunstancias a las que se enfrentan?

¿De dónde vienes?

De acuerdo al Registro Único de Víctimas (RUV) de la Presidencia de la República, 724.186 personas afrocolombianas han sido desplazadas por el conflicto. Sabiendo que alrededor del 60% de la población afrocolombiana vive en condiciones de pobreza, y cuando el 14.9% han sido víctimas de desplazamiento, es cuando el “de dónde vienen” cobra vital importancia. ¿Cómo se pretende adelantar procesos de justicia y reparación, si no se tiene claro ni cuántas personas son, ni dónde están, ni de dónde vienen? Datos vitales para la implementación del acuerdo.

¿Pa’ dónde vas? Pa’ La Habana

La mesa de diálogos de paz se estableció oficialmente el 4 de septiembre de 2012 en La Habana, Cuba. Cuatro años de duras negociaciones y de argumentos que fueron y vinieron; se tomaron en cuenta recomendaciones internas, internacionales, de ambos bandos de la mesa, de todos los bandos en el país, de Naciones Unidas, de multinacionales, etc., etc., etc. hasta que finalmente el acuerdo se firmó el 24 de noviembre del año pasado. Las víctimas también hablaron; pero solamente hasta dos años después de instalar la mesa de negociación, las mujeres fueron “oficialmente representadas” con la instalación de la Subcomisión de Género el 7 de septiembre de 2014, y como hecho bastante más vergonzoso, fue sólo hasta un día antes del anuncio del acuerdo final, el 24 de agosto de 2016, que la comisión étnica viajó a Cuba para discutir la implementación del capítulo étnico.  

Y fueron a La Habana, y fue exitoso ¿y por qué tan tarde?

Resulta paradójico, sino bastante ilógico, que desde el principio de las conversaciones no se contara con al menos una persona que pudiera hablar con enfoque de género y otra con enfoque étnico en La Habana. Ya sabemos que, si las mujeres no están presentes, las probabilidades de que sus derechos sean tenidos en consideración y con enfoque diferencial son muy pocas. Y lo mismo pasa con las comunidades étnicas. Teniendo en cuenta que estas últimas se han visto en proporción más afectadas por el conflicto y enfrentan las cifras más altas de pobreza y exclusión económica en el país (y no solo por el conflicto armado) desde el primer día, en La Habana, debía haber una silla para al menos una de sus representantes.

Siguiendo el lamentable patrón de exclusión, los grupos étnicos fueron los últimos llamados a la mesa. Si el Estado no cree que sea prioridad conocer las exactas condiciones de las personas afrocolombianas en el país, tampoco va a darle prioridad a atender -que no solo escuchar- sus reivindicaciones.

Poder diferenciar para aplicar el enfoque diferencial

De acuerdo a las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el momento de escribir esta pieza la población en Colombia era de 49.081.586, más de 6100.000 personas que las reportadas en el censo de 2005. En ausencia de un censo real, las proyecciones son muy útiles y, hasta cierto punto, fiables. Sin embargo, recordemos un dato importante arrojado por el censo de 2005: Colombia tenía 3.150.552 personas menos que las proyectadas. Nos dimos cuenta de que, debido a flujos migratorios y a la disminución en la tasa de natalidad, las cifras oficiales no eran tan fiables. En 12 años, dos dinámicas muy importantes a tener en cuenta en la elaboración de políticas públicas habían cambiado. De ahí la importancia de hacer un censo.

No por nada la CNOA exige la realización pronta del dichoso censo. Con las cifras oficiales actuales, más de seis millones de personas afrodescendientes “no existen” para el país. "No podemos seguir planeando el país ni el posconflicto con estadísticas de hace 11 años".

No me invento la rueda cuando afirmo que no se puede reparar a las víctimas como si todas fueran horma del mismo zapato. Ha quedado clara la necesidad de la implementación de los acuerdos con un enfoque diferencial. No para nada, diferentes personas representando diferentes grupos victimizados estuvieron en La Habana. El gobierno lo sabe, el individuo de a pie lo intuye, las organizaciones de la sociedad civil lo exigen.

Presupuesto para la Paz… y para el censo

La batalla por presupuesto para el censo ha sido larga, pero esta vez no estamos hablando de la necesidad del censo para poder cumplir con el Plan Estratégico Nacional, sino para poder implementar los acuerdos también. Otorgar presupuesto para el censo ya no es una responsabilidad administrativa sino para la paz.

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Carolina Guevara

Carolina Guevara, colombiana residente en Bonn, Alemania, técnica en gestión de negocios por la UNAD Colombia y experta en estudios de desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid; investigadora en migraciones forzadas y responsable de EqGenero.com. Investigadora de OTPAL (Observatorio de Trata de Personas en América Latina). | Twitter: @laguevarab y @eqgenero.

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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