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¿Qué implica para América Latina la salida de EEUU del Acuerdo de París?

Donald Trump ha confirmado la salida de EEUU del Acuerdo de París, una estrategia global producto de un acuerdo alcanzado en 2015 por 193 países, orientada a limitar los efectos del cambio climático producto de los gases de efecto invernadero. El presidente ha argumentado en la rueda de prensa que los motivos de la retirada yacen en cuestiones financieras y en la priorización de intereses nacionales. También ha mencionado su desconformidad con los términos del acuerdo y su falta de transparencia, así como refirió a una potencial apertura a redefinirlo.

La gravedad de la salida de EEUU se explica por varios pilares. En primer lugar, hay que destacar la naturaleza propia del Acuerdo de París, el cual ha requerido una coordinación y negociación durante años entre las partes, en vistas a un escenario futuro y a las posibilidades de comprometerse de cada país.  El objetivo establecido se orientó al mantenimiento de la temperatura mundial por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y al desarrollo de estrategias para limitar dicho aumento a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales. La clave de este acuerdo es que se constituye como un rompecabezas, en la medida que sólo tiene sentido si todas las partes cooperan con precisión y se adecúan a sus objetivos, de otro modo hay que elaborar una nueva estrategia. EEUU es el segundo emisor de dióxido de carbono a nivel mundial, representando casi la cuarta parte de las emisiones mundiales. Por lo cual, su salida altera gravemente la geo estrategia establecida mediante el Acuerdo, y tiene consecuencias para el todo el resto de los países.

América Latina es un actor que está directamente relacionado con la implementación del Acuerdo de París. A pesar de tener una responsabilidad del 10% sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, se encuentra en una situación de alta vulnerabilidad. Actualmente, es cada vez más visible el efecto del cambio climático, siendo más frecuentes huracanes, tormentas, tornados, sequías, olas de calor, inundaciones, así como el aumento del nivel del mar. Estas alteraciones no son aisladas, sino que modifican el rendimiento de los cultivos y la producción, así como la biodiversidad, la infraestructura, la disponibilidad de agua, añadiendo un riesgo a la salud y a la seguridad alimentaria.

A pesar de que las consecuencias del cambio climático ya son visibles en la actualidad, con la posibilidad de que la temperatura siga aumentando, se calcula un exponencial aumento del impacto en América Latina. Según datos del Banco Mundial, se estima que 14 millones de habitantes viven en zonas costeras, los cuales serían impactados directamente si no se evita que la temperatura se eleve en los próximos años. Mediante esta plataforma, se puede predecir cuáles zonas serían las más afectadas.

Otro ingrediente transversal a la salida de EEUU del Acuerdo, es el trasfondo ideológico y político. No es menor que uno de los argumentos que uso Trump para justificar su decisión es la supuesta injusticia y desequilibrio entre los aportes y compromisos que cada país debe cumplimentar. Justamente, uno de los mecanismos que destacan del Acuerdo es el principio de "responsabilidades comunes, pero diferenciadas”, que reconoce por un lado a las diferencias socio-económicas de los distintos países y la necesidad de exigirles acordes a sus capacidades. Pero también, distingue elementos relativos a la desigualdad e injusticia que han atravesado gran parte de los países en vías de desarrollo, los cuales son, irónicamente, los más afectados por el cambio climático y los menos beneficiados por el desarrollo económico y productivo que ha generado la situación de riesgo ambiental actual. Por lo que el posicionamiento proteccionista de EEUU, niega el componente reparador del Acuerdo, así como su propia responsabilidad sobre los efectos climáticos en los otros países del continente americano.

Aún podemos ser optimistas. A pesar del estado de vulnerabilidad que enmarca a América Latina, es posible que el impulso de la UE y la entrada en agenda del cambio climático puedan funcionar como disparadores para fomentar la creación de políticas públicas, instituciones y estrategias comunes de mitigación ambiental. Elaborar acciones frente al cambio climático, implica también una visión y construcción a largo plazo, y una priorización de las necesidades ciudadanas sobre las corporativas ¿Está lista América Latina para demostrar que es posible avanzar sin Trump?

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María Lucía Viscuso

María Lucía Viscuso es politóloga de la Universidad de Buenos Aires, M.A. en Public Management por la Universidad de Potsdam y Master en Gobierno y Administración Pública por el Instituto Ortega y Gasset/UIMP. Tiene experiencia como consultora en la gestión de proyectos de cooperación y fortalecimiento institucional y Actualmente investiga sobre gobernanza, desarrollo sustentable y políticas de transición energética en América Latina.

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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