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RightsCon 2017: la era de las máquinas inteligentes y la lucha por la verdad y el poder

#KeepItOn -la campaña de Access Now- busca recordarnos la importancia de mantener la lucha contra la censura y la supresión de Internet en el mundo. Este HT también fue parte de la promoción de RightsCon (2017), su evento emblemático y uno de los más esperados en el debate global de los derechos digitales.

RightsCon Brussels inauguró, durante tres días, un evento para ONGs, académicos y empresas para la discusión sobre el futuro de Internet. La conferencia anual convoca a líderes empresariales, visionarios, expertos legales, miembros de la sociedad civil, activistas y representantes gubernamentales de todo el mundo sobre temas relacionados con la tecnología y los derechos humanos. Con 20 tracks diferentes, la reunión se organizó en torno a un amplio abanico de temas, que incluyó el debate público sobre los derechos digitales y todos sus riesgos en un mundo cada vez más dependiente de la comunicación digital. Vale la pena destacar que América Latina tuvo una importante representación. Los paneles se destacaron por su constante innovación en la contienda y las estrategias para la ciudadanía en entornos más hostiles para la libertad de expresión o la innovación digital.

La amenaza al derecho a la privacidad creada por la vigilancia, la gran recopilación de datos y la elaboración de perfiles, tanto por parte de actores públicos como privados, se ha convertido en uno de los temas más importantes de nuestro tiempo.  El derecho al olvido, el derecho a la memoria, la inclusión de los actores públicos en la gestión de la privacidad y la exclusión siguen siendo los temas más relevantes y necesarios para el debate en la región. Algunos paneles, particularmente desde ésta región, evocaron la importancia del debate en torno a estas definiciones.

Esta edición de RightsCon venía con algunas innovaciones que marcaron, en los últimos meses, los destinos globales en torno a los derechos digitales. A continuación los puntos más importantes del debate público:

1.- “Accountability” de los algoritmos: El futuro sobre el poder 

Un algoritmo se puede definir como una secuencia estructurada de procesos/instrucciones que permiten ejecutar un proceso y cumplir  una orden. Los algoritmos son la base en la que se basa la inteligencia artificial. De sus diversas estructuras, la inteligencia computacional implica el aprendizaje interactivo. Estos vínculos entre  software y algoritmos han llegado a controlar una franja cada vez más amplia de nuestras vidas, desde el uso de electrodomésticos hasta las redes sociales, desde la personalización de motores de búsqueda y sistemas de publicidad; a la evaluación de maestros, banca y finanzas, campañas políticas y vigilancia policial. El nivel de dependencia a los sistemas debe ser monitoreado y es importante conocer el riesgo inherente al uso de sistemas algorítmicos para los ciudadanos.

El principio básico delos algoritmos basados ​​en datos se ha generalizado en nuestras vidas cotidianas, son omnipresentes tanto en decisiones menores como en aquellas importantes que otros hacen sobre nosotros. Dada la amplia aceptación de la toma de decisiones algorítmicas, tanto en el sector público como en el privado, desde los problemas cotidianos más elementales hasta las decisiones políticas más importantes, existe un elemento importante que giró en torno a la posibilidad de que los algoritmos puedan ser compatibles con los derechos humanos. Las implicaciones positivas y negativas de los grandes datos y la inteligencia artificial sobre los derechos humanos se han convertido en una prioridad. Estos temas requieren una perspectiva multidisciplinaria, y los debates se centraron en la necesidad de mantener un diálogo entre los actores públicos y privados para repensar la convergencia de los derechos humanos y las  soluciones tecnológicas.

Es importante que desde la ciudadanía organizada se comprenda la forma en que la recopilación y uso de grandes datos, el diseño y uso de los mismos,  tiene el  potencial de proporcionar beneficios sociales significativos así como la necesidad de comprender los riesgos de vivir en sociedades controladas donde la libertad de los ciudadanos deja de ser una prioridad.

Las decisiones algorítmicas pueden correr el riesgo de ser discriminadoras, ya que los datos empíricos en los que se basan sus decisiones podrían ser falsos. Por otro lado, la dependencia a la automatización y a los sistemas de inteligencia artificial supondrían una precarización del trabajo humano. A todo esto, el debate transversal es el de dotar a éstos procesos de contenidos en derechos humanos.  Un ejemplo de ello tiene que ver con el uso de resultados algorítmicos que corren el riesgo de no ser significativos si los datos utilizados son inexactos, no representativos, poco fiables o inapropiados. ¿Quién determina los sesgos, las exclusiones sistemáticas en las poblaciones más vulnerables? Si los sesgos existentes en los conjuntos de datos se reproducen en los resultados y actúan sobre decisiones automatizadas, se corre el riesgo de ampliar y perpetuar la desigualdad.

Este tema, por lo tanto, requiere una perspectiva multidisciplinaria y conseguir que los objetivos fundamentales de los derechos humanos sean compatibles con las soluciones tecnológicas. El rol de las empresas y las organizaciones de la sociedad civil deben afectar directamente la responsabilidad de respetar aquellos.

2.- La cereza en el pastel: Post verdad y política

Uno de los temas más esperados fue el debate sobre la post verdad. La opinión pública no está formada por hechos objetivos, sino por emociones y  creencias personales. Los medios sociales corporativos desempeñan un papel clave en este proceso que se ha probado perjudicial para la democracia. Los análisis sobre las elecciones en Estados Unidos en 2016 pusieron a Facebook en el objeto de numerosas críticas por la circulación de noticias falsas. La verificación –fact checking- se vuelve prioritaria. El aumento de sitios en tiempo real por periodistas de datos, podría ser una salida clave para establecer parámetros entre noticias falsas y verdaderas: una forma de curaduría de contenidos para la era del consumo instantáneo de información. El debate se centró en la necesidad de abrir preguntas reales sobre los riesgos de la regulación algorítmica y la incursión de las propias plataformas en la regulación de contenido. Los paneles analizaron la necesidad de una discusión inclusiva sobre el fenómeno de noticias falsas, las burbujas y filtros con la curación algorítmica y el futuro de la información compartida en plataformas de medios sociales.

Estas son algunas de las dudas que por fin se enfrentaron en un debate y que generaron más demandas que respuestas:

¿Cuáles son formas innovadoras no violatorias de los derechos humanos, en las que las noticias deben ser abordadas? ¿Cómo se entiende a las noticias falsas en relación con la libertad de expresión? ¿Qué desafíos surgen cuando plataformas curadas por algoritmos reconfiguran nuestra opinión pública?

La gobernanza en Internet en la era de la agresividad y el acoso digital mantiene abierto el debate y es ahora más vital que nunca.

3. – Conclusiones: Sociedad civil y democracia, la última frontera

El papel de la democracia y el espacio digital se planteó en torno a estrategias que discuten la necesidad de mantener espacios accesibles para promover estructuras de gobernanza efectiva y la participación de todos los ciudadanos.

Para los panelistas más controversiales: ¿Acaso no había verdad antes del Internet, las noticias falsas no eran sino instrumentos de propaganda? ¿Qué es lo que ha cambiado? Ésta es quizá la pregunta más importante y su respuesta depende de otras variables. ¿Cómo se plantea encontrar la verdad si la dependencia a plataformas ha suplantado estructuras más formales para el debate? Por último, ¿Hay una sola verdad?

Por suerte para todos, no hemos olvidado las secuelas del autoritarismo, tanto en el espacio digital como en la vida real.  La discusión se torna vital con las estrategias de la sociedad civil, sus organizaciones en la lucha contra regímenes autoritarios, los grupos de poder y el vasto universo de represión en línea (acoso digital, trolling, bots de discurso oficial en redes sociales, etc.) dentro de contextos políticamente desafiantes.

En concreto, algunos planteamientos giraban en torno a la posibilidad de que éstos puedan fortalecer el liderazgo de tomadores de decisión democráticos, y que puedan servir como punto de entrada para la construcción de relaciones positivas con sus respectivos gobiernos y dotar a los ciudadanos de conocimientos y habilidades para contribuir al cambio sostenible a largo plazo.

Desde América Latina, el reto de cristalizar democracias reales sigue siendo parte de la lucha. El evento arrancó con un emotivo recordatorio de los héroes de la primavera árabe -todavía encarcelados- como Alaa Abd El Fattah y concluyó con la sombra de la supresión del Parlamento venezolano.  

En conclusión, los retos del futuro son cotidianos, vertiginosos y los ciudadanos tenemos una responsabilidad mayor al ser los ejecutores fundamentales de éstos cambios.

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María José Calderón

Experta en temas de Comunicación y Política. Licenciada en Historia, Magíster en Comunicación Intercultural (Universidad de Maryland) y PhD en Estudios Políticos, especializada en temas de Internet. Posee más de 10 años de experiencia tanto en docencia e investigación en temas relacionados al impacto del Internet en la sociedad. Ha Tw: @mariajosec

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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