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“Sin petróleo no hay paraíso”

Los días pasan, y el jaguar que algún día sacaba las garras por el Socialismo del Siglo XXI, agoniza. ¿Dónde quedó ese modelo de desarrollo sinónimo de orgullo de nuestra clase política contemporánea? ¿Dónde quedó esa responsabilidad fiscal y aprovechamiento eficiente de los recursos públicos? ¿Dónde quedó ese Ecuador que “avanza” o que “ya es de todos”? Lastimosamente, ese Ecuador, el verdadero Ecuador, empieza ya a despertarse de otra más de las cuantas ilusiones económicas que ha tenido, y que surgió  gracias al incremento del precio del “commodity”  más representativo de su oferta exportable –aprox. 50%- como es el petróleo.

Para el más escéptico o revolucionario de todos, seguramente el alza del precio del crudo no ha sido el promotor del crecimiento económico que ha tenido el Ecuador en los últimos años  -en promedio del 4,6% entre 2006 y 2014-, sino que ha sido el resultado de las gestiones y políticas de las  famosas mentes lúcidas y corazones ardientes que gobiernan nuestro país. Sí, ellos, los perfectos que no se equivocan, sino que tienen errores de buena fe.

Desde el 2015, que el precio del crudo empezó a caer, vimos como la economía ecuatoriana retornaba a lo que ya parece su “estado natural”, la falta de liquidez y de empleo, incremento de la desigualdad, así como la caída de ventas de los negocios y consecuentemente su cierre, son características de ese Ecuador al que no queríamos volver. Decían “el pasado no volverá”, pero la verdad es que ese pasado nunca se fue, solo lo cubrieron de “negro”.

Lo que parecía ser un país que salía delante de forma responsable y constante, realmente nunca lo fue. Claro está, que se reconoce esa intención que impulsó nuestro actual presidente de desarrollar nuestra economía y mejorar las condiciones de vida de los ecuatorianos,  pues sí hubo esa intención y en cierta forma estamos mejor que antes. Se renegociaron contratos petroleros (lo que sirvió para financiar al Estado), se eliminaron ciertas condiciones laborales precarias, hubo una mayor planificación, políticas inclusivas, soberanía, mayor inversión en infraestructura (escuelas, carreteras, hospitales, hidroeléctricas).  Realmente se intentó construir un Ecuador independiente y soberano, con crecimiento y desarrollo económico y con especial atención para los más necesitados.

Sin embargo, no hay nada más fácil que gastar el dinero “encontrado” de suerte, o más aún, el dinero ajeno o el que aún no se tiene, y eso precisamente es lo que han hecho nuestros ilustres gobernantes.  No se necesita ser economista ni muchos menos “estudiado” para saber que no todo siempre será color rosa. Donde sea que estemos, la situación puede cambiar, y es ahí donde aparecen los verdaderos economistas. Esos, quienes no solo prevén problemas en el corto plazo, sino en el largo también. Hoy por hoy tenemos una necesidad de liquidez considerable, aún más por el trágico terremoto vivido hace unas semanas, y pese  a que la lógica indica que hay que estimular aún más la economía, paradójicamente nuestras mentes lúcidas en Carondelet hacen lo contrario, como si nuestra economía no estaba lo suficientemente gastada, difícil y llena de incertidumbre como para encarecer aún más la vida de los ecuatorianos.

A veces pareciera que  disfrutan de encarecernos la vida y de ver como cada día, el comer bien, vestirse decentemente, estudiar lo que queramos o usar nuestro dinero –NUESTRO ESFUERZO- como deseamos, sea algo que solamente pueda existir dentro sus costosas y vistosas propagandas, y obviamente en sus vidas, pues el que tiene plata no sufre, y nuestros humildes asambleístas con un sueldo 6000 dólares al mes, no creo que lo hagan. ¡Después hablan de reducir  desigualdades! ¿El chiste se cuenta solo no?

Entonces, ¿qué le espera al Ecuador? Esperar deshacerse de lo que un día fue verde y hoy putrefacto, pues se está contaminando todo a su alrededor. Las previsiones del FMI no son alentadoras e indican que la economía de Ecuador, caerá 4,5% este año y 4,3% el próximo, afrontará un panorama complicado porque dependerá de la disponibilidad de financiamiento externo y una probable pérdida de competitividad por la revaluación del dólar.  En estas condiciones, ¿Quién prestará dinero al Ecuador? ¿Cómo saldrá nuestra economía adelante? No existen fórmulas específicas para retornar el sendero del crecimiento y desarrollo, pero para llevar a un país al abismo si las hay, y esas son: demasiados impuestos, reprimir el comercio, buscar culpables en la sociedad privada y dividirlos entre hermanos, vender tus pocos recursos a precio de gallina enferma,  no diversificar exportaciones (somos puro petróleo) y querer seguir estar en el poder por los siglos de los siglos. Así no se avanza la patria.

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Ernesto Palacios

Ernesto Palacios: Boxeador y futbolista frustrado. Enemigo de mi perro y ecuatoriano de corazón. Economista  pragmático, de esos que dicen lo que se debe decir y  no lo que todos quieren oír. Creo en mi país, menos en la fantasía del liberalismo económico. Barcelonista, amante de los autos clásicos y de las costillas sin BBQ. Twitter: @ernepalacios

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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