VIH, relaciones y comunidades en América Latina.

 

Por Aram Barra con la colaboración de Yahir Zavaleta*

 

Contraer VIH es un acontecimiento muy personal, independientemente de si se nace con el virus o si se adquiere después. A pesar de las diferencias individuales, color de piel, religión, sexo o condición socio-económica, siempre vivimos expuestos al VIH y por lo tanto estamos en riesgo de contraerlo en cualquier momento. Para esto, la respuesta médica ha avanzado mucho en las últimas tres décadas. Hemos pasado de no saber nada sobre el virus a ser capaces de mantenerlo bajo control el día de hoy.

 

Sin embargo, cómo nos involucramos y relacionamos a partir de esto es lo que todo cobre un sentido diferente. La y los jóvenes que viven con el VIH, así como cualquier otra persona joven, generamos relaciones con el resto de nuestras comunidades. Las relaciones familiares y sentimentales, amistades y otras formas in/formales de vinculación o influencia de asociación son lo que determina nuestra eficiencia de respuesta al VIH.



En este sentido, Juan (Colombia), describe una relación sana como aquella que “se basa en la confianza. [Cuando] los límites, las preferencias, capacidades y gustos se han acordado”. Mientras tanto, Mariana (Argentina) cree que “una relación sana debe tener una buena salud sexual y reproductiva, y debe hacer de libertad de hacer lo que uno quiere sin ningún tipo de opresión sobre alguien más”.



En este sentido, para reformar la manera en que se forman las relaciones entre las y los jóvenes, ya sea que vivan con el VIH o no, tenemos el poder de la información y la experiencia o las habilidades adquiridas. Evelyn (EUA) cree que se debe “informar, enseñar a otros, ser responsables y conscientes de nuestras decisiones”. Aún más, la creación de comunidades que permiten estas relaciones y asociaciones forman medios para crear cambios significativos con perspectiva de derechos humanos y de género.



Para ello, también es importante tener en cuenta los marcos jurídicos y el impacto que tienen en los sistemas de educación, así como la forma en que los programas educativos generan contextos que promueven cambios sociales. Ozzy (Brasil, 25) hace hincapié en la importancia de “involucrar a l@s jóvenes en la contracción de la política pública”. Particularmente importante es tener el “testimonio de personas que viven con el VIH”, dice Elisa (México).



Los jóvenes pueden conducir un cambio a la hora de entablar relaciones y en cómo formamos nuestras comunidades, ¿Podemos construir sociedad sin estigma y discriminación? Mientras la investigación médica continúa avanzando en una cura para el VIH, podemos estar seguros de que nuestras reacciones al virus sean guiadas por el apoyo y la fraternidad por sobre el odio y la criminalización. ¿Está dispuest@ a darle una oportunidad a esto?

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Aram es Director del Programa de Políticas de Drogas en ESPOLEA (www.espolea.org) y contribuye regularmente con Asuntos del Sur

Publicado en CrowdOutAids Latin American Open Forum http://www.crowdoutaids.org

| Publicado el 27-01-2012 | 0 Comentarios
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