Referer:

¿Qué debemos entender por Estado Plurinacional?

Por Alan Vargas*

A propósito de la re-fundación del Estado Plurinacional de Bolivia (que ahora sustituye a la anterior “República de Bolivia”), considero necesario puntualizar que en el caso de Bolivia, en fecha 7 de febrero de 2009 se puso en vigencia la Nueva Constitución Política del Estado -refrendada por el voto aprobatorio del pueblo boliviano-, cuyo artículo 1º caracteriza a nuestro país Bolivia, como un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías, que se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país. Se debe hacer notar que el modelo de Estado adoptado en el texto constitucional contiene varios elementos principales (Estado Unitario, Estado Social, Estado de Derecho) que se encuentran ampliamente desarrollados en la doctrina constitucional.

El modelo de Estado Plurinacional ciertamente constituye una nueva modalidad de organización política de la sociedad, destinada a la descolonización de las naciones y pueblos, reafirmando, recuperando y fortaleciendo su autonomía territorial. De manera que, se trata de un modelo de Estado que se organiza política, social y jurídicamente sobre la base de la unión de varias naciones y pueblos indígenas originario campesinos bajo una misma Constitución y un Gobierno estatal, pero con el reconocimiento a esas naciones de su territorio propio, su régimen económico, su idioma, su sistema jurídico y el derecho de autogobernarse, con competencias administrativas, económicas y culturales; lo que implica que, en este modelo de Estado se parte del concepto de nación política, y no solamente del concepto de nación cultural; de lo que podría concluirse que se trata de un Estado compuesto o asociado próximo a un Estado Federativo – autonómico, ya no de un Estado uninacional (Rivera Santivañez).

Sobre el tema, la “Propuesta para la Nueva Constitución Política del Estado”, de la Asamblea Nacional de Organizaciones Indígenas, Originarias, Campesinas y de Colonizadores de Bolivia (2006), hacía referencia a éste nuevo modelo de Estado, entendiendo que el Estado Plurinacional “es un modelo de organización política para la descolonización de nuestras naciones y pueblos, reafirmando, recuperando y fortaleciendo nuestra autonomía territorial, para alcanzar la vida plena, para vivir bien, con una visión solidaria, de esta manera ser los motores de la unidad y el bienestar social de todos los bolivianos, garantizando el ejercicio pleno de todos los derechos. Para la construcción y consolidación del Estado Plurinacional son fundamentales los principios de pluralismo jurídico (entendido como la coexistencia, dentro del Estado Plurinacional, de los sistemas jurídicos indígenas originarios y campesinos con el sistema jurídico occidental, en un plano de igualdad, respeto y coordinación), unidad, complementariedad, reciprocidad, equidad, solidaridad y el principio moral y ético de terminar con todo tipo de corrupción”. Asimismo, en aquella propuesta se dejó establecido que la estructura del nuevo modelo de Estado Plurinacional implicaba que los poderes públicos tengan una representación directa de los pueblos y naciones indígenas originarios y campesinos, según usos y costumbres, y de la ciudadanía a través del voto universal, debiendo determinarse la forma en que se articularán los distintos niveles de la administración pública, y las autonomías territoriales.

Al presente, se debe reconocer que lamentablemente todas aquellas aspiraciones, quedaron en el papel, dado que todavía no se evidencian avances significativos en el mentado “proceso de descolonización”, y si bien lo “plurinacional” implicaba también igualdad de todos/as los/las bolivianos/as, con los mismos derechos y oportunidades, ello no es precisamente lo que se refleja en nuestra realidad actual, afectada por las acentuadas diferencias étnicas y raciales, económicas y sociales (como se evidencia en el reciente Censo de Población y Vivienda, que pronostica una cifra que supera los diez millones de habitantes); aún más si se considera que son precisamente los pueblos indígenas y originarios del país (aymaras, quechuas, guaraníes, mojeños, trinitarios, ayoreos, mestizos, afrobolivianos, etc.) quienes carecen de una autonomía territorial efectiva (en la medida de la falta de gobierno en su propio territorio), además de haber sido reprimidos y avasallados constantemente con las “políticas de desarrollo” proyectadas por el Gobierno Nacional sin respetar los márgenes mínimos aceptables de la consulta previa a nivel internacional, lo que indudablemente muestra una falta de efectividad en el ejercicio de sus derechos colectivos, así como lo inalcanzable del ansiado “vivir bien”.

Ciertamente la configuración del Estado Plurinacional tuvo la virtud de haber consagrado el autorreconocimiento de un país diverso, compuesto por identidades y culturas que germinaban en objetivos comunes; sin embargo, los pasos andados hasta aquí no han sido los más acertados para la satisfacción de aquellas legítimas aspiraciones de los pueblos indígenas, cuya presencia en el escenario público ciertamente caracterizaba al nuevo modelo de organización estatal. Ahora, algunos de ellos fácilmente reemplazaron su firme actitud rebelde, por una actitud servil (llunk’u) a los intereses del partido de gobierno, sólo a cambio de los “beneficios” (en dinero y en especie) que conlleva, y muchas veces persiguiendo consignas que sólo menoscaban enormemente su imagen ante la sociedad en su conjunto.

En definitiva, a pesar de los tres años transcurridos hasta ahora, falta mucho por hacer, pero sobre todo muchas actitudes por cambiar, para lograr alcanzar a plenitud un Estado Plurinacional sin exclusiones, cuyas fortalezas sean el diálogo abierto y sincero, la convivencia pacífica y, ante todo, la unión en la diversidad.

_________

*Alan es responsable del Blog Jurídico Tren Fugitivo Boliviano

Comments

Etiquetas:, , ,