Innovación democrática y derechos: la otra agenda política en Bolivia

Asuntos del Sur convocó a un amplio grupo de organizaciones en Bolivia con la consigna de salir de la coyuntura electoral y pensar cómo innovar la democracia desde una perspectiva de derechos. Esta no ignora los temas principales de discusión de la coyuntura, pero se construye desde una posición que algunos/as tienden a olvidar: la sociedad como sujeta de derechos. Con esta consigna de fondo, el 10 y 11 de diciembre se realizó este encuentro en Santa Cruz.  El primer día consistió en una actividad abierta, con 18 panelistas nacionales e internacionales que llenó la sala, mientras en el segundo día se trabajó en mesas con activistas comprometidos con sus causas.

La región está atravesando un momento de crisis del régimen democrático. Según Latinobarómetro la satisfacción con la democracia llegó a su mínimo histórico en América Latina (24%) en 2018 (Bolivia apenas dos puntos por encima de eso). Esta crisis es el resultado de un alejamiento de los partidos políticos de la sociedad; de una corrupción que salpica a los más altos niveles de decisión; de discursos machistas, racistas, misóginos y de odio en contra de poblaciones LGTBIQ+, mujeres y migrantes, que se levantan como la nueva narrativa de un nacionalismo caduco y de una violencia exacerbada en varios países, contra activistas y defensores de derechos humanos y, muy especialmente, las violencias de género contra las mujeres por el solo hecho de serlo.

En ese contexto, hacen falta nuevas voces, nuevas propuestas y visiones que decidan construir desde la diversidad. Por ello, entre las organizaciones Asuntos del Sur, Hivos, Fundación Avina, IDEA Internacional e InternetBolivia.org se unieron para fortalecer a jóvenes líderes y lideresas emergentes, para debatir sobre Innovación democrática y derechos.

El foco fue puesto en cuatro agendas consideradas esenciales en la actual situación: transparencia y acceso a la información, derechos de las mujeres y de la población LGTBIQ+, derechos digitales y activismo social.

Las instalaciones de la Fundación Trabajo Empresa acogieron la actividad durante estas dos jornadas. La primera consistió en una actividad abierta al público con 14 panelistas de Bolivia y cuatro expertas internacionales de México, Colombia y Argentina.  El día empezó con una breve exposición sobre los caminos del a democracia en América Latina, seguido de cuatro conversatorios que generaron una nutrida participación de los y las más de 40 activistas que se dieron cita en en lugar. En estos conversatorios se expuso sobre la actualidad de los temas de privacidad y manejo de datos privados, la necesidad de entablar diálogo en torno a los derechos digitales en situaciones en las que empresa y gobiernos lucran con la información de las personas,  la violencia contra mujeres y los efectos diferenciados en temas como el cambio climático, los efectos negativos de etiquetar las luchas LGTBIQ+ desde la denominada “ideología de género”, las complejidades de no contar una ley de acceso de información y finalmente, las buenas prácticas en relación al activismo y cómo este se relaciona con respecto a las emergentes plataformas y movimientos ciudadanos.

El segundo día consistió en una jornada cerrada, con la presencia de diferentes activistas que están trabajando desde distintos frentes. En ese marco, les ofrecimos una herramienta para que puedan prototipar propuestas de acción, desde las metodologías que se trabajan en la Academia de Innovación Política (Metodología Feeling), y que estas puedan enmarcarse en las elecciones de 2019. A partir de diferentes discusiones, los y las participantes se unieron en grupos y decidieron enfocar sus propuestas en relación con las violencias hacia mujeres que participan en política, cómo la ciudadanía puede incrementar los niveles de transparencia en el Estado, qué hacer para fortalecer la participación de las mujeres en la política y cómo potenciar las prácticas del activismo para que tengan un impacto en la política formal.

Los grupos de activistas  trabajaron desde sus diferencias para construir propuestas más allá de lo que hoy en día nos permite discutir la agenda política. La colaboración se convirtió en el eje del encuentro y el respeto a la libertad de expresión en el acuerdo que nos permitió escucharnos unos/as con otros/as. Los resultados serán recopilados por nuestros equipos para ponerlos a disposición de las y los activistas que busquen fortalecer sus propuestas políticas desde la perspectiva de los derechos.

La culminación de este encuentro es solo un paso para que nosotros y nosotras empecemos  a tejer nuevos puentes entre activistas, plantear debates que son normalmente invisibilizados por una coyuntura ávida de personalismos y ampliar el horizonte de nuestras democracias.