Mujeres en Ecuador: Activando desde la interseccionalidad

Asuntos del Sur llegó hasta Esmeraldas (Ecuador), por segunda vez en el año, para seguir trabajando en el marco del proyecto SISA. En esta ocasión, se trató de la realización del taller Sisa: Mujeres Activando. El mar, el puerto, las frutas y las tradiciones de la capital costeña nos recibió de la mano de Mujeres de Asfalto el pasado 17 y 18 de noviembre, fechas en las que pudimos compartir con 38 lideresas de los diferentes cantones de esta región -predominantemente con ascendencia afro- para seguir fortaleciendo el liderazgo de la diversidad de mujeres históricamente invisibilizadas en América Latina y El Caribe.

Una de las riquezas de este taller radicó en la presencia de estas lideresas de distintas organizaciones provenientes de seis de los siete cantones de la provincia: Muisne, Río Verde, Atacames, Quinindé, Esmeraldas y San Lorenzo (frontera con Colombia), así como también contamos con la la presencia de la Vicealcaldesa de Esmeraldas, Cecilia Angulo. Así quedó representada la diversidad de experiencias y necesidades con las que se encuentran las mujeres de esta región. La gran mayoría de ellas se autoidentifican como mujeres afroecuatorianas y mestizas, provenientes tanto de áreas rurales como urbanas,  y tienen entre 15 y 35 años, pero también participaron mujeres adultas (entre 40 y 60 años). Así como participaron algunas mujeres de Quito que viajaron específicamente para el taller.

Como ya mencionamos, esta fue la segunda misión en Esmeraldas, ya que en la primera ocasión, tuvimos la oportunidad de encontrarnos con distintas activistas que trabajan en el fortalecimiento del empoderamiento de las mujeres en la provincia y mujeres que actualmente ocupan cargos electos para hablar sobre su participación política. Así, nos acercamos a  las distintas problemáticas que las mujeres afroecuatorianas, mestizas, migrantes, rurales y de pueblos indígenas (chachis, áwas y éperas) afrontan cotidianamente en el territorio.

Proyecto SISA

Este taller se desarrolló en el marco del Proyecto SISA , en el que trabajamos en cuatro países de la región: Paraguay, Argentina, Guatemala y Ecuador. SISA  tiene como objetivo fortalecer los liderazgos de la diversidad de mujeres, especialmente de aquellas más jóvenes, entendiendo que se encuentran en contextos de violencias de género cotidianas, no solo la más letal (como el femicidio) o la más visible (como la física), sino también la sexual, la psicológica, la simbólica y la económica/patrimonial en distintos ámbitos. Es decir en las casas, la política, las organizaciones, los centros de salud, las escuelas, las instituciones públicas, las plataformas digitales, entre muchos otros espacios.

De esta forma, las mujeres participan activamente en términos políticos como herramienta de empoderamiento a través del artivismo, cibertivismo, la capacitación/formación y la incidencia política, por nombrar solo algunas estrategias.  

¿Qué trabajamos en Esmeraldas?

El espacio de trabajo se abrió con una pambamesa, tradición ancestral para compartir los alimentos que cada una de las compañeras trajo de los distintos cantones: chocolate, aguardiente, frutas diversas, entre otros muchos.  Asimismo cada una de nosotras podía aportar aquellos afectos que quería compartir con el resto de mujeres. De esta forma dejaron una pollera de danza, así como también los distintos carteles de la Campaña #NiñasEmpoderadas #MujeresEmpoderadas e #InfanciasSinViolencia de Mujeres de Asfalto. Desde Argentina, aportamos el pañuelo verde símbolo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Después de esta comida compartida y de conocernos un poco más, empezamos a desarrollar la metodología del “árbol de la sororidad” en cuatro dinámicas de trabajo. En sororidad, comprendiendo que vivimos en sociedades patriarcales, tratamos de cuestionar estas relaciones de poder desiguales entre mujeres y varones, generando lazos de fortalecimiento entre nosotras. De esta forma, mediante un hilo tejimos una red entre nosotras, compartiendo nuestra identidades y experiencias de trabajo en cada una de nuestras organizaciones. Así generamos una red sorora de luchas y desafíos, algunos de ellos compartidos, que representan la base de nuestro árbol de la sororidad (nuestras raíces).

En la segunda dinámica trabajamos sobre el entorno patriarcal, es decir, en todos aquellas barreras y obstáculos que se encuentran las mujeres cuando deciden ejercer nuestros derechos políticos. Así, cada una de las compañeras identificó estos impedimentos y los pegaron alrededor del árbol simbolizando todo aquello de fuera que nos dificulta nuestro accionar político.

Luego pasamos a trabajar en el tronco del árbol, todo aquello que nos moviliza, concretamente  en aquellas acciones que realizan las mujeres desde las organizaciones que son consideradas buenas prácticas para compartir con el resto de mujeres y que han logrado generar un impacto en sus respectivas comunidades.

Entre las dinámicas de trabajo tuvimos espacios de distensión para relajarnos y seguir construyendo colectivamente el árbol de la sororidad, facilitado por las compañeras Ximena Escobar de Atacames y Katerine Chango de Quito.  Finalmente, nos ramificamos para comprometernos en sororidad a realizar acciones concretas conjuntas entre las participantes del taller.

Luego de intensas y potentes jornadas de trabajo, tuvimos la oportunidad de contar con un cierre visibilizando la riqueza y variedad de la cultura afro, con danzas tradicionales como el mapalé símbolo de resistencia de los lugares que ocupan sus cuerpos y su provincia en el conjunto del país y de América Latina. Así también danzamos el bambuco, zapateado al ritmo de la marimba.     

Quienes formamos parte de Asuntos del Sur entendemos que la paridad (1) no alcanza para representar la diversidad de mujeres en los espacios de toma de decisiones. Es por ello que al hablar de mujeres en plural e interseccionalidad reconocemos el cruce con etnias,  lenguas, edades, clases sociales, identidades trans y travestis, orientación sexual, capacidades y ubicación geográfica (rural/urbana). Es este entramado de identidades, pertenencias y vivencias que da, y seguirá dando, impulso a nuestro trabajo, dentro y fuera del Proyecto SISA.

NOTA:

(1) La paridad significa  el reconocimiento de que las mujeres en América Latina y el Caribe constituyen el 50,6% del total de la población, por lo tanto, es necesario que su participación en la toma de decisiones públicas sea en una proporción similar. La paridad, como herramienta, permite que la democracia pueda abordar la deuda histórica con las mujeres, que incluye desde la negación al derecho al voto y demás derechos civiles y políticos hasta cuestiones actuales, como la persistencia de mecanismos de exclusión y brechas de género en la vida cotidiana.