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Si o No: ¿Quién apoya el proceso de paz en Colombia?

Después de 50 años de conflicto armado y múltiples intentos fallidos de negociar la paz, el 24 de agosto el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) sellaron un acuerdo para el fin del conflicto. Este histórico acuerdo aún le quedan múltiples etapas por superar para volverse realidad (aquí un link de WOLA con información detallada de cada paso).

El próximo paso es el plebiscito previsto para el 2 de octubre, donde los colombianos van a contar con la posibilidad histórica de manifestarse -aprobando o rechazando- el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC. Decimos histórica, porque es la primera vez que en el país la población tiene voz definitiva sobre el resultado de una negociación con una guerrilla. Durante estos 60 años de guerra, en Colombia han existido muchas guerrillas y grupos paramilitares, y en ningún caso la desmovilización o acuerdos previos contemplaron este proceso de ratificación ciudadana. En este caso, para validar los acuerdos se requiere que de los 33,8 millones de colombianos inscritos para votar, el “Sí” obtenga una mayoría superior a 4.400.000 de sufragios, es decir, el 13% del censo electoral. En promedio, la participación electoral en Colombia ha sido inferior al 50% (ver aquí para más datos), pero aún así se estima una participación que supere el umbral del 13%. Desde la convocatoria al plebiscito, las múltiples encuestas han mostrado gran variación (aquí la última) en los posibles resultados, llevando a interrogarnos sobre lo que pueda ocurrir y cuál sería la mejor forma de hacer campaña para obtener el resultado deseado.

A pesar del increíble número de víctimas, que aparecen vastamente documentadas en el informe de Human Rights Watch y en el del Centro de Memoria Histórica, una importante cantidad de colombianos son escépticos de la voluntad de la guerrilla en desmovilizarse y rechazan los acuerdos. Un reciente post de Findley, Ponce de León y Denly nos alerta de la falta de cohesión en ciertos frentes de las FARC y su renuencia a salir del conflicto. En nuestro caso, estamos desarrollando una investigación que explora si los condicionantes a nivel individual y las experiencias específicas relacionadas al conflicto en diferentes segmentos de la sociedad colombiana influyen en el apoyo o no al proceso de paz.

Usamos datos de la encuesta para Colombia de LAPOP 2014 y encontramos que las preferencias políticas –especialmente el simpatizar con el partido político de Álvaro Uribe, el Centro Democrático- es por lejos la variable que más predice el comportamiento hacia el proceso de paz. Aún controlando por factores como edad, educación, ingreso, victimización, y cercanía geográfica al conflicto, los simpatizantes del Centro Democrático son acérrimos opositores del acuerdo, y consecuentemente son quienes más voten “No” en las urnas el próximo 2 de octubre, prefiriendo en su lugar una solución militar al conflicto. Por el contrario, los ciudadanos que manifestaron ser simpatizantes de partidos de la coalición de gobierno (Unidad Nacional) son más proclives a apoyar el “Sí”.

La siguiente gráfica correspondiente al trabajo de Liendo and Braithwaite (2016) muestra los efectos de diversas variables a nivel individual de apoyo al proceso de paz. Puntos a la izquierda de la línea muestran menor apoyo y a la derecha mayor. 

Otros dos resultados que se evidencian del estudio es que el apoyo en el área rural es significativamente mayor que en las zonas urbanas, y que los católicos tienden a rechazar más los acuerdos. La guerra se ha desarrollado principalmente en las zonas rurales del país afectando no solo la producción sino forzando al desplazamiento y perdida de la propiedad de campesinos. Por su parte, si bien la Iglesia Católica –que tiene un rol social preponderante en la sociedad colombiana- a nivel institucional se ha mantenido neutral, hay varias diócesis que se han manifestado a favor del acuerdo. Esto es contrario al sólido rechazo a nivel individual de los católicos. Un proceso similar ocurre con las iglesias cristianas.

Los colombianos permanecer polarizados respecto al apoyo al acuerdo, especialmente con respecto a dos puntos: la participación política de los jefes de la FARC y la justicia transicional. Sin embargo, el plebiscito fuerza a una respuesta definitiva por “Sí” o “No” sobre la totalidad del acuerdo. Esto suscribe la frase el ex-presidente español Felipe González, “los acuerdos de paz son posibles o imposibles, pero nunca perfectos”. En este sentido, la breve campaña electoral de cinco semanas para el plebiscito beneficia al gobierno ya que se monta en el optimismo del reciente acuerdo, más la ceremonia de firma del acuerdo prevista para el 27 de septiembre en Cartagena. La campaña por el “No” se ha mostrado más cohesionada que la del “Sí”, pero esto puede estar evidenciando la amplia base social del “Sí” y la estrecha franja del “No”. 

Una versión anterior de este artículo fue publicada en inglés en PV@G

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Nicolás Liendo | Jessica Maves Braihwaite

Nicolás Liendo es estudiante de Doctorado de Ciencia Política en la Universidad de Arizona y docente de la Universidad Sergio Arboleda | Tw: @liendonicolas Jessica Maves Braithwaite es Profesora Asistente del departamento de Ciencia Política de la Universidad de Arizona | Tw: @jesstyouwaite

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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